CONFITERÍA

 

 DEL

 

MOLINO

 

 

Arcón de Buenos Aires

 

 

 

 

Confitería "Del Molino"

 de Callao y Rivadavia

 

El edificio, de estilo Art Nouveau, fue declarado Monumento Histórico Nacional- Construida por e arquitecto Francisco Gianotti, mismo que construyo la Galería Guemes-

 

La confitería "Del Molino" abrió sus puertas en 1859 bajo el nombre "Confitería del Centro". Estaba ubicada en la esquina de Rodríguez Peña y Rivadavia. Desde su esquina privilegiada, siguió de cerca los avatares de la historia argentina.

 

 

Hubo un primer molino harinero instalado por un genovés en Buenos Aires en Rivadavia y Solís, llamado "Molino a vapor de Lorea" que fue el primero de la Ciudad. Este molino sirvió de punto de referencia para cambiarle el nombre por el de "Antigua Confitería del Molino". Recién en 1866 la confitería recién se comenzó a llamar por su nombre famoso. Con motivo de la construcción de la Plaza del Congreso en 1905, la Confitería *del Molino* se trasladó en febrero de 1905 a su actual ubicación, en la esquina de las avenidas Rivadavia y Callao. En 1914 el viejo local se demolió. En 1904, Callao era una calle de tierra llena de árboles, pero Cayetano Brenna (uno de los socios), como buen italiano ahorrativo, adquirió la esquina que formaba con Rivadavia y varios edificios linderos. Siete años mas tarde compró la casa de Callao 32 y en 1917 la de Rivadavia 1815 que es la que aun perdura.

 


Los propietarios eran Constantino Rossi y Gaetano Brenna,

 quien era un reconocido maestro confitero.

 

En la foto muestra su ubicación anterior que era Rivadavia y Rodríguez Peña.

 

 

Foto de la primitiva confitería ubicada ya en Rivadavia y Callao.

 

 

 

La fachada de hormigón armado y la cúpula fueron construidas sobre tres construcciones que no fueron demolidas sino ampliadas y unidas.

El edificio fue famoso por sus mármoles, vitrales, cristalería y delicias de repostería.

   

   

 

   
   
   

   

Con el tiempo se transforma en un edificio de tres pisos y tres subsuelos- Los tres pisos superiores se destinaron a la renta - Las dos primeras plantas y los subsuelos funcionaron durante ocho décadas como confitería y dos salones de fiesta. El Versalles y el Gran Molino. O sea que en el mismo predio estaba la confitería, oficinas y departamentos. Bien a la derecha se observa El "Café de los dos Congresos".

 

En 1917 se efectuó la gran inauguración.

Al lugar comenzó a asistir la burguesía de Buenos Aires. Los habitúes se reunían para probar sus exquisitos merengues, el marrón glasé, el Panetone de castañas, y el imperial ruso, o sea, el argentino, curiosamente conocido en Europa como “postre argentino”, ya que fue creado por Cayetano Brenna en 1917.

 

 

 El "Café de los dos Congresos" y un hotel del mismo nombre siendo obra del arquitecto Buschiazzo que hoy le falta la cúpula y la mitad del edificio- En una época se llamo Hotel Mar del Plata.

 

 El "Café de los dos congresos" que hoy le falta la cúpula y la mitad del edificio-

 

 

   

   

 

 Fue en su momento un auge en la ciudad porteña al contar con salones de fiestas, planta de elaboración, fábrica de hielo, bodegas y taller mecánico. Fue construida con piezas premoldeadas de hormigón armado y cerrada con los vitrales art noveau multicolores. Las mansardas tenían cerámicas de oro y mosaicos opalinos. Las columnas eran de hierro y con capiteles de bronce. La fachada esta revestida con piedra Paris y herrería ornamental en las vidrieras. Los vitrales policromados decoran toda la planta baja.
 

 

   
   
   

   

Un quiosco antiguo con cúpula en la esquina que brillaba la confitería en todo su esplendor. También se observa un viejo buzón de correos.

   
   

   

 Por décadas sirvió de punto de reunión de los parlamentarios, especialmente representantes del radicalismo y del socialismo. Entre ellos podemos mencionar a José Ingenieros, Alfredo Palacios, José F. Uriburu, Marcelo T. de Alvear, entre otros. Todos ellos degustaban el exquisito café y la repostería, así como también su afamado postre imperial ruso que tenía la imagen de un águila bicéfala.

 

 

haga click en la imagen para ampliar - (FOTOS PANORÁMICAS)

 

 

 

 

En los subsuelos había una planta de elaboración integral, una fabrica de hielo, las bodegas, el deposito y un taller mecánico.

 

 

Se observa el palacio del Congreso.

 

 

 

   

Se mandó traer todos los materiales de Italia: puertas, ventanas, mármoles, manijones de bronce, cerámicas, cristalería y más de 150 metros cuadrados de vitraux. En 1915 se le encarga al arquitecto Francisco Gianotti la construcción y unión de los tres edificios. Tarea nada fácil dado que no cerraron los salones y se iban habilitando a medida que se terminaba con los otros. Los legisladores abrían allí sus cuentas corrientes, cuentan que Brenna los atendía con distinguida levita.

   
   
   

 

 

Por las mesas del Molino pasaron Alfredo Palacios, que casi siempre pedía coñac, café y medialunas; Carlos Gardel, que le encargó especialmente a Brenna un postre para regalarle a su amigo Irineo Leguisamo (así fue como se inventó ''el Leguisamo", una exquisita combinación de bizcochuelo, hojaldre, merengue, marrón glacé y crema imperial con almendras). Lisandro de la Torre y Leopoldo Lugones bebieron copetines en este lugar. El tenor Tito Schipa saboreó el champaña y la soprano Lili Pons comió pequeños sandwiches de miga; mientras Niní Marshall, Libertad Lamarque y Eva Perón tomaban el té con masitas secas, aunque ninguna compartía su mesa con la otra.

 

En 1914 se produjo en Buenos Aires un cierre de almacenes y confiterías, como protesta por la ley de estampillado de Licores.

   
   

vitreaux

La escalera de mármol comunica con el salón principal

   
   

En septiembre de 1930 la confitería se incendió. En 1931 un año después volvió a abrir sus puertas.

 

 

Los huevos frontales son de un metro de altura. Los vitreaux representan huevos similares a los de Favergé. El vitreaux básicamente es plomo con vidrio.

 

   

Ha sido declarada Monumento Histórico Nacional por constituir un hito en la memoria colectiva porteña y por sus notables cualidades arquitectónicas.

Se encuentra a metros del Congreso nacional.


 

Son varios los proyectos e iniciativas que intentaron rescatar del deterioro y el abandono a la tradicional confitería El Molino, que ya lleva más de 14 años cerrada.

 

Esa escultura que se observa no esta hoy dia.

 

 

 


 

 

Al principio eran dos socios. Luego quedo uno solo. Mientras en Europa azotaba, el fantasma de la Primera Guerra Mundial, don Brenna decide construir en esos lotes uno de los edificios mas altos de la ciudad.


La muerte de Brenna en 1938 marcó el fin de la belle époque; y una nueva etapa se abrió para El Molino, ahora regenteado por Renato Varesse hasta 1950 y el pastelero Antonio Armentano, hasta 1978. Este último vendió el fondo de comercio y la marca a un grupo de personas que un año después presentaron quiebra.
Cerró sus puertas en 1979, pero en 1982 reabrió sus puertas, pero en 1997 volvió a cerrar sus puertas.


 En ese momento, los nietos de Cayetano Brenna salieron al rescate del patrimonio histórico y lograron volverlo a la vida. Con la vorágine cotidiana y las nuevas costumbres, se fueron introduciendo en la confitería muchos cambios. Se incorporó un salón bar y un mostrador para comidas rápidas, aunque siempre mantuvo su tradicional estilo.

 

 

 

 

 

Llegó a tener mas de 250 empleados.

 

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En su torre, que posee aspas de Molino con el nombre de la confitería como en la ochava del quinto piso, estableció las oficinas administrativas de la confitería.
 

Agradecimiento de las ultimas  imágenes :  http://www.skyscrapercity.com

 

       
           

 

 

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