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Predomina el estilo art-decó, lo
decoran motivos cerveceros como pequeñas esculturas y murales de aldeanos
alemanes celebrando con cerveza. Los cómodos salones tienen puertas, ventanales
y banderolas en coloridos vitraux del plástico Enrique Swindsaki con los mismos
temas. Completan la emblemática obra amplias terrazas o patios cerveceros,
galerías, miradores, pérgolas con símbolos inspirados en la cerveza, faroles en
hierro forjado y una fachada escenográfica convexa, con escalinata y maceteros.
Los cerramientos incluidos fueron elevados
con mampostería tradicional racionalizada, recubriéndolos con placas
premoldeadas. Parte de la fachada conformada por pilastras, barandas, maceteros,
balaustres, fueron resueltos con premoldeados de cemento, con color incluido en
su construcción. Los vitrales y otros elementos decorativos, diseñados en su
casi totalidad por el propio Andrés Kálnay, incluía motivos típicos bávaros,
siempre utilizando como tema el producto más importante de la región y del
local: la cerveza.
Símbolo de una Argentina irrepetible, la Cervecería Munich pasó a ser el
centro de reunión de los personajes mas elegantes y sofisticados de la época tal
como Hipólito Yrigoyen, Leopoldo Lugones, Alfredo Palacios, Alfonsina Storni,
Belisario Roldán, Carlos Gardel, entre muchos otros. Con una silueta
inconfundible y levemente piramidal, su perfil debía verse en todo su alrededor,
dando vital importancia a las áreas abiertas conformadas por terrazas donde se
instalarían las mesas de los asistentes. Rodeando el cuerpo central de la
cervecería aparecían galerías perimetrales que separaban el exterior del gran
hall central donde una escalera helicoidal remataba en un templete y cuyo perfil
destacaba en la fachada principal. Otras escaleras secundarias comunicaban con
las terrazas exteriores ubicadas en la planta alta. En ambos niveles se repetían
los servicios, el bar y cocinas, brindando mayor eficacia para la atención del
público. Como alarde de tecnología y confort, contaba con un sótano con
instalaciones frigoríficas que fueron consideradas las más grandes de aquel
momento.
Tal vez lo más
llamativo de su momento fue la rapidez y la eficacia en la resolución de todos
los detalles para el escaso tiempo disponible: la obra se terminó en solo cuatro
meses y 8 días, sin máquinas de construcción, incluyendo los muebles y todas sus
instalaciones, en palabras del mismo Kálnay. El transcurso del tiempo y el
devenir de los usos y costumbres de la ciudad, llevó a este sector a su caída y
la desaparición de la clásica costanera, reemplazada por una reserva ecológica
que avanzó nuevamente sobre el invadido Río de la Plata. Sometida la antigua
Cervecería Munich a un proceso de cierre y degradación, casi a punto de su
demolición, el gobierno de la ciudad decidió la entrega en concesión a la ex
empresa pública de Telecomunicaciones ENTEL para la instalación en su interior
de un Museo que debía refaccionar y mantener.
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ANTES
La antigua Munich fue en su
momento el centro de reunión más lujoso de la Costanera Sur
durante las
décadas del '50, '60 y parte del '70,
y es uno de los edificios
más singulares de Buenos Aires. La nobleza de su diseño y sus valores
espaciales, estéticos y ornamentales lo convirtieron en un hito del patrimonio
arquitectónico porteño. Eran tiempos de riqueza y abundancia, con un horizonte
de prosperidad que parecía no tener fin. Al mismo tiempo, Buenos Aires crecía a
pasos agigantados, impulsada por las masas de inmigrantes y la democracia
popular: para 1929 la ciudad había triplicado la superficie construída desde
1920.

DESPUES
Los
frecuentadores diurnos eran reemplazados por visitantes de otro nivel, arribados
en lustrosos Ford A y T, que se estacionaban en tres filas frente a las
confiterías La Rambla, Brisas del Plata, Juan de Garay y La Perla, y la
cervecería Munich, todas construidas por el arquitecto húngaro Andrés Kálnay.
A instancias de un pedido hecho en 1924 -hace 80
años- por inmigrantes alemanes ante el entonces intendente Carlos Noel para
poder contar con una buena "tienda de cerveza", de las que eran características
en su tierra, se llamó a licitación, que ganó Kálany, para iniciar la
construcción de la Munich a mediados de 1927 y entregándola para su inauguración
en tiempo récord, el 21 de diciembre de ese año. El primer dueño fue el catalán
Ricardo Banús.
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Se construyó en 1927 (
cuatro meses y ocho días ) se debió no sólo a la legendaria capacidad de trabajo
del arquitecto Kálnay sino también a que tanto las placas como las piezas de
ornamentación fueron prefabricadas al pie de la obra. El estilo de Andrés Kálnay
plasmado en la cervecería Munich convergieron al menos dos tendencias
características de comienzos del siglo XX: el art decó de origen francés por un
lado, y los conceptos de la llamada Escuela de Viena, por el otro. Andrés Kálnay
también diseñó los vitrales, barandas, lámparas y equipamiento, en el incorporó
un variado repertorio de personajes y escenas relacionados con el ambiente de la
capital bávara.

Imagen
de la Costanera Sur con gente en el
Balneario Municipal.
Entre sus detalles técnicos, cabe mencionar su
losa de hormigón armado de un metro de espesor y la aislación térmica del
sótano, donde funcionaron las instalaciones frigoríficas más grandes del país.
En ellas podían mantenerse en frío hasta 50.000 litros, que distribuía a los
distintos ambientes una red de cañerías por la cual podían circular hasta 1500
litros. En ambas paredes laterales (ya que es un edificio simétrico) se observan
seis figuras humanas de ambos laterales, de casi un metro, con cada letra de la
palabra "Munich".

Antes
de ser reformada. Teniendo en cuenta que su ubicación eran terrenos ganados al
Río de la Plata rellenados con tierra proveniente de la excavación del
subterráneo de la Avenida Corrientes, todo el edificio se montó sobre una gran
batea de hormigón armado con casetones de vigas invertidas.
En sus terrazas todavía se yerguen unos curiosos
postes que rematan en farolas y que tienen adosados dos pares de ganchos, donde
los caballeros colgaban sus "ranchos". María Josefina Salazar es hija de Juan
José Salazar, que fue el chef de la Munich durante 30 años y murió en 1995.
Cuenta que su padre reemplazó al primer cocinero, un húngaro que había servido
en la corte de Francisco José. Ganaba el tercer sueldo en su especialidad,
después de sus similares del Hotel Plaza y el cabaret Tabarís. "Cobraba $ 450
por mes y 3000 de bonificación por año. Era mucha plata para la época.


La Munich ( como la llamaban en su época ) fue testigo y protagonista de
aquellos años locos. Por su lujo y sofisticación, se transformó en un lugar de
encuentro obligado de la elite porteña. Alrededor de sus jarras de cerveza se
reunían personajes claves de la política, las letras y las artes como Hipólito Yrigoyen, Leopoldo Lugones, Alfredo Palacios, Alfonsina Storni
y Belisario Roldán.
Las confiterías
que conformaban el lugar además de la Munich eran
Brisas del Plata,
La Perla y La Rambla eran lugares preferidos en el paseo costero dominguero por
la avenida Costanera. Allí donde concurrían grandes barriadas para darse
chapuzones refrescantes en las aguas del Rio de la Plata en los años 30 el
Balneario tuvo su mayor esplendor en aquellos tiempos donde la gente iba bien
vestida y se agolpaba para el ingreso al agua.


Fue uno de los lugares de moda en
las décadas del 30 y 40 y hoy aloja el interesante Museo de Telecomunicaciones. Hacia
fines de los años 50 la Costanera Sur entró en decadencia y la confitería cayó
en un estado de deterioro tan pronunciado que se pensó en demolerla. Finalmente,
en 1980 se inauguró el Complejo Cultural Museo de Telecomunicaciones. Hoy es la
Dirección General de Museos de la Ciudad de Buenos Aires.








UN POCO
DE HISTORIA
Juan León
fue dueño, entre otros emprendimientos, del célebre e inolvidable Bar Munich
1º de
setiembre de 1950 le compró a Eugenio Vicchetti el Bar Munich en sociedad
con los señores Falomín y Corro. Dos años más tarde se disolvió esta sociedad e
incorporó al negocio a sus hermanos, José y Antonio, quienes vivían en Buenos
Aires.
El Munich", como todo el mundo lo llamaba, estaba inicialmente orientado a
recibir a los pasajeros de la empresa de ómnibus Costera Criolla, pero León
decidió cambiarle el estilo. En 1956 introdujo la primera reforma en el local
con el propósito de transformarlo en confitería y dedicarse a la organización de
lunchs y fiestas de casamiento. Poco tiempo más tarde León decidió aplicar otra
innovación a su empresa, habilitando un salón para baile en la parte posterior
del extenso local ubicado en 9 de Julio 46, hoy ocupado por una heladería. A
partir de allí surgió "El Munich" que para muchas generaciones de tresarroyenses
es inolvidable."El Periodista", era tan grande la cantidad de gente que pugnaba
por una mesa al aire libre que las mismas ocupaban literalmente toda la primera
cuadra de la calle 9 de Julio, es decir desde Moreno hasta Colón.
El hijo del comerciante comentó que los mozos, sus tíos y su propio padre, no
paraban de caminar de una esquina a la otra llevando pedidos, entre ellos los
tradicionales chopp, el vermouth, las picadas gigantescas, diversos sandwiches
como el Oxford, los tostados, marcianos y el famoso par con papas.
En el salón de baile había algunas mesas reservadas a los habitué del lugar. En
ellas se colocaban botellas de whisky para que no bien llegasen esos clientes ya
tuvieran la posibilidad de comenzar a beber, pero lo llamativo de la cuestión
era que absolutamente nadie se atrevía a pasarse de vivo bebiendo lo que no era
suyo si no llegaban las personas que habían reservado el lugar. Eran otros
tiempos sin dudas "El Munich" casi no tuvo competencia hasta la llegada de los
discos de vinilo. A partir de ese momento comenzaron a aparecer competidores en
el rubro, pero León supo enfrentarlos con una estrategia publicitaria basada en
la ironía y en chanzas muy simpáticas dirigidas hacia sus colegas. A fines de la
década del '60, más precisamente en 1968, León y su hermano José introducen en
el salón de baile la última reforma que le practicaron al comercio antes de su
cierre, que tuvo lugar en 1976.

Estas
esculturas que estuvieron el el balneario Municipal hoy se encuentran en la
Munich. Lo conforman un Atlante joven con barba corta, semidesnudo con un manto
en uno de sus brazos y dos Cariátides, una vestida y una semidesnuda.
Cada
una de estas figuras está acompañada por un par de Céfiros que representan a los
dioses de los vientos. Originalmente se la denomino *la fuente de los cuatro
continentes*.
Conjunto arquitectónico-ornamental conformado por tres figuras: dos Cariátides y
un Atlante joven. En el año 1903, fue emplazada en la Plaza Colón detrás de la
Casa Rosada. En 1918 el conjunto fue desmembrado y trasladado al espigón del
balneario municipal. El resto se reubicó así: un Atlante viejo en la Av.
Figueroa Alcorta a 100m de Dorrego y los 4 niños que representan a los 4
continentes en el cruce de Av. 9 de Julio y Av. de Mayo. Las esculturas que
habían sido trasladadas al espigón se encuentran desde 1980 en la Munich.




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