Cervecería

 

MUNICH

 

Arcón de Buenos Aires

 

 

 

CERVECERÍA MUNICH

 

ARQUITECTURA DEL EDIFICIO

 

Año Construcción: 1927. Año Inauguración: 1927. El edificio para la Cervecería y Restaurante fue levantado sobre la Avenida Costanera, en el entonces, Balneario Municipal, y fue el primero y más importante construído en un lugar que en aquel momento se había poblado de kioskos y otras construcciones provisorias de madera que era intención retirar. Fue ubicada en terrenos de la Costanera Sur ganados al río apenas 10 años atrás (1917-18) y cuyo relleno recién se consolidaba. El arquitecto Kálnay obtuvo el permiso municipal y también logró el apoyo económico de la Cervecería Quilmes para las obras. Comenzó los trabajos en 1927 y en agosto del mismo año -ante la imperiosa necesidad de poner el edificio en funcionamiento la próxima temporada de verano del balneario- inició la obra que fue realizada en el tiempo récord de cuatro meses y ocho días, sólo igualado por los chalets de la Cruz Roja que el mismo arquitecto levantó dos años más tarde en el mismo sector. La antigua Cervecería Munich, inaugurada en 1927, fue el más lujoso centro de reunión de la Costanera Sur.

 

Predomina el estilo art-decó, lo decoran motivos cerveceros como pequeñas esculturas y murales de aldeanos alemanes celebrando con cerveza. Los cómodos salones tienen puertas, ventanales y banderolas en coloridos vitraux del plástico Enrique Swindsaki con los mismos temas. Completan la emblemática obra amplias terrazas o patios cerveceros, galerías, miradores, pérgolas con símbolos inspirados en la cerveza, faroles en hierro forjado y una fachada escenográfica convexa, con escalinata y maceteros.

 

 Los cerramientos incluidos fueron elevados con mampostería tradicional racionalizada, recubriéndolos con placas premoldeadas. Parte de la fachada conformada por pilastras, barandas, maceteros, balaustres, fueron resueltos con premoldeados de cemento, con color incluido en su construcción. Los vitrales y otros elementos decorativos, diseñados en su casi totalidad por el propio Andrés Kálnay, incluía motivos típicos bávaros, siempre utilizando como tema el producto más importante de la región y del local: la cerveza.

Símbolo de una Argentina irrepetible, la Cervecería Munich pasó a ser el centro de reunión de los personajes mas elegantes y sofisticados de la época tal como Hipólito Yrigoyen, Leopoldo Lugones, Alfredo Palacios, Alfonsina Storni, Belisario Roldán, Carlos Gardel, entre muchos otros. Con una silueta inconfundible y levemente piramidal, su perfil debía verse en todo su alrededor, dando vital importancia a las áreas abiertas conformadas por terrazas donde se instalarían las mesas de los asistentes. Rodeando el cuerpo central de la cervecería aparecían galerías perimetrales que separaban el exterior del gran hall central donde una escalera helicoidal remataba en un templete y cuyo perfil destacaba en la fachada principal. Otras escaleras secundarias comunicaban con las terrazas exteriores ubicadas en la planta alta. En ambos niveles se repetían los servicios, el bar y cocinas, brindando mayor eficacia para la atención del público. Como alarde de tecnología y confort, contaba con un sótano con instalaciones frigoríficas que fueron consideradas las más grandes de aquel momento.

 

Tal vez lo más llamativo de su momento fue la rapidez y la eficacia en la resolución de todos los detalles para el escaso tiempo disponible: la obra se terminó en solo cuatro meses y 8 días, sin máquinas de construcción, incluyendo los muebles y todas sus instalaciones, en palabras del mismo Kálnay. El transcurso del tiempo y el devenir de los usos y costumbres de la ciudad, llevó a este sector a su caída y la desaparición de la clásica costanera, reemplazada por una reserva ecológica que avanzó nuevamente sobre el invadido Río de la Plata. Sometida la antigua Cervecería Munich a un proceso de cierre y degradación, casi a punto de su demolición, el gobierno de la ciudad decidió la entrega en concesión a la ex empresa pública de Telecomunicaciones ENTEL para la instalación en su interior de un Museo que debía refaccionar y mantener.

 

 

 

 

 

 

 

 

ANTES

La antigua Munich fue en su momento el centro de reunión más lujoso de la Costanera Sur durante las décadas del '50, '60 y parte del '70, y es uno de los edificios más singulares de Buenos Aires. La nobleza de su diseño y sus valores espaciales, estéticos y ornamentales lo convirtieron en un hito del patrimonio arquitectónico porteño. Eran tiempos de riqueza y abundancia, con un horizonte de prosperidad que parecía no tener fin. Al mismo tiempo, Buenos Aires crecía a pasos agigantados, impulsada por las masas de inmigrantes y la democracia popular: para 1929 la ciudad había triplicado la superficie construída desde 1920.

 

 

 

DESPUES

Los frecuentadores diurnos eran reemplazados por visitantes de otro nivel, arribados en lustrosos Ford A y T, que se estacionaban en tres filas frente a las confiterías La Rambla, Brisas del Plata, Juan de Garay y La Perla, y la cervecería Munich, todas construidas por el arquitecto húngaro Andrés Kálnay. A instancias de un pedido hecho en 1924 -hace 80 años- por inmigrantes alemanes ante el entonces intendente Carlos Noel para poder contar con una buena "tienda de cerveza", de las que eran características en su tierra, se llamó a licitación, que ganó Kálany, para iniciar la construcción de la Munich a mediados de 1927 y entregándola para su inauguración en tiempo récord, el 21 de diciembre de ese año. El primer dueño fue el catalán Ricardo Banús.

 

 

 

 

 

 

 

Se construyó en 1927 ( cuatro meses y ocho días ) se debió no sólo a la legendaria capacidad de trabajo del arquitecto Kálnay sino también a que tanto las placas como las piezas de ornamentación fueron prefabricadas al pie de la obra. El estilo de Andrés Kálnay plasmado en la cervecería Munich convergieron al menos dos tendencias características de comienzos del siglo XX: el art decó de origen francés por un lado, y los conceptos de la llamada Escuela de Viena, por el otro. Andrés Kálnay también diseñó los vitrales, barandas, lámparas y equipamiento, en el incorporó un variado repertorio de personajes y escenas relacionados con el ambiente de la capital bávara.

 

 

Imagen de la Costanera Sur con gente en el Balneario Municipal.

Entre sus detalles técnicos, cabe mencionar su losa de hormigón armado de un metro de espesor y la aislación térmica del sótano, donde funcionaron las instalaciones frigoríficas más grandes del país. En ellas podían mantenerse en frío hasta 50.000 litros, que distribuía a los distintos ambientes una red de cañerías por la cual podían circular hasta 1500 litros. En ambas paredes laterales (ya que es un edificio simétrico) se observan seis figuras humanas de ambos laterales, de casi un metro, con cada letra de la palabra "Munich".


 

 

Antes de ser reformada. Teniendo en cuenta que su ubicación eran terrenos ganados al Río de la Plata rellenados con tierra proveniente de la excavación del subterráneo de la Avenida Corrientes, todo el edificio se montó sobre una gran batea de hormigón armado con casetones de vigas invertidas. En sus terrazas todavía se yerguen unos curiosos postes que rematan en farolas y que tienen adosados dos pares de ganchos, donde los caballeros colgaban sus "ranchos". María Josefina Salazar es hija de Juan José Salazar, que fue el chef de la Munich durante 30 años y murió en 1995. Cuenta que su padre reemplazó al primer cocinero, un húngaro que había servido en la corte de Francisco José. Ganaba el tercer sueldo en su especialidad, después de sus similares del Hotel Plaza y el cabaret Tabarís. "Cobraba $ 450 por mes y 3000 de bonificación por año. Era mucha plata para la época.

 

 

 

 

La Munich ( como la llamaban en su época ) fue testigo y protagonista de aquellos años locos. Por su lujo y sofisticación, se transformó en un lugar de encuentro obligado de la elite porteña. Alrededor de sus jarras de cerveza se reunían personajes claves de la política, las letras y las artes como Hipólito Yrigoyen, Leopoldo Lugones, Alfredo Palacios, Alfonsina Storni y Belisario Roldán.

 



Las confiterías que conformaban el lugar además de  la Munich eran  Brisas del Plata, La Perla y La Rambla eran lugares preferidos en el paseo costero dominguero por la avenida Costanera.  Allí donde concurrían grandes barriadas para darse chapuzones refrescantes en las aguas del Rio de la Plata en los años 30 el Balneario tuvo su mayor esplendor en aquellos tiempos donde la gente iba bien vestida y se agolpaba para el ingreso al agua.

 

 

Fue uno de los lugares de moda en las décadas del 30 y 40 y hoy aloja el interesante Museo de Telecomunicaciones. Hacia fines de los años 50 la Costanera Sur entró en decadencia y la confitería cayó en un estado de deterioro tan pronunciado que se pensó en demolerla. Finalmente, en 1980 se inauguró el Complejo Cultural Museo de Telecomunicaciones. Hoy es la Dirección General de Museos de la Ciudad de Buenos Aires.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

UN POCO DE HISTORIA

 

Juan León  fue dueño, entre otros emprendimientos, del célebre e inolvidable Bar Munich

1º de setiembre de 1950  le compró a Eugenio Vicchetti el Bar Munich en sociedad con los señores Falomín y Corro. Dos años más tarde se disolvió esta sociedad e incorporó al negocio a sus hermanos, José y Antonio, quienes vivían en Buenos Aires.
El Munich", como todo el mundo lo llamaba, estaba inicialmente orientado a recibir a los pasajeros de la empresa de ómnibus Costera Criolla, pero León decidió cambiarle el estilo. En 1956 introdujo la primera reforma en el local con el propósito de transformarlo en confitería y dedicarse a la organización de lunchs y fiestas de casamiento. Poco tiempo más tarde León decidió aplicar otra innovación a su empresa, habilitando un salón para baile en la parte posterior del extenso local ubicado en 9 de Julio 46, hoy ocupado por una heladería. A partir de allí surgió "El Munich" que para muchas generaciones de tresarroyenses es inolvidable."El Periodista", era tan grande la cantidad de gente que pugnaba por una mesa al aire libre que las mismas ocupaban literalmente toda la primera cuadra de la calle 9 de Julio, es decir desde Moreno hasta Colón.
El hijo del comerciante comentó que los mozos, sus tíos y su propio padre, no paraban de caminar de una esquina a la otra llevando pedidos, entre ellos los tradicionales chopp, el vermouth, las picadas gigantescas, diversos sandwiches como el Oxford, los tostados, marcianos y el famoso par con papas.
En el salón de baile había algunas mesas reservadas a los habitué del lugar. En ellas se colocaban botellas de whisky para que no bien llegasen esos clientes ya tuvieran la posibilidad de comenzar a beber, pero lo llamativo de la cuestión era que absolutamente nadie se atrevía a pasarse de vivo bebiendo lo que no era suyo si no llegaban las personas que habían reservado el lugar. Eran otros tiempos sin dudas "El Munich" casi no tuvo competencia hasta la llegada de los discos de vinilo. A partir de ese momento comenzaron a aparecer competidores en el rubro, pero León supo enfrentarlos con una estrategia publicitaria basada en la ironía y en chanzas muy simpáticas dirigidas hacia sus colegas. A fines de la década del '60, más precisamente en 1968, León y su hermano José introducen en el salón de baile la última reforma que le practicaron al comercio antes de su cierre, que tuvo lugar en 1976.

 

 

 

 Estas esculturas que estuvieron el el balneario Municipal hoy se encuentran en la Munich. Lo conforman un Atlante joven con barba corta, semidesnudo con un manto en uno de sus brazos y dos Cariátides, una vestida y una semidesnuda. Cada una de estas figuras está acompañada por un par de Céfiros que representan a los dioses de los vientos. Originalmente se la denomino *la fuente de los cuatro continentes*. Conjunto arquitectónico-ornamental conformado por tres figuras: dos Cariátides y un Atlante joven. En el año 1903, fue emplazada en la Plaza Colón detrás de la Casa Rosada. En 1918 el conjunto fue desmembrado y trasladado al espigón del balneario municipal. El resto se reubicó así: un Atlante viejo en la Av. Figueroa Alcorta a 100m de Dorrego y los 4 niños que representan a los 4 continentes en el cruce de Av. 9 de Julio y Av. de Mayo. Las esculturas que habían sido trasladadas al espigón se encuentran desde 1980 en la Munich.