CASTILLO VILLA OMBUES

 

 

Arcón de Buenos Aires

 

 

 

 

CASTILLO VILLA OMBUES

 

Demolida

 

"Villa Ombúes" Fue la casa quinta del magnate Ernesto Tornquist. Ahí se celebraron importantes festines que reunían a toda la aristocracia. Como todo lo mejor de Belgrano C, fue demolido entre 1957 y 1980 fundamentalmente, para dar lugar a la Embajada.

OBRA DEL ARQUITECTO ALEMÁN CARLOS NORDMANN, AHORA SE EMPLAZA LA EMBAJADA DE ALEMANIA. SOLO HA SOBREVIVIDO EL CERCO PERIMETRAL.


/ Av. Luis M. Campos-Olleros-Gorostiaga y Villanueva /

 'Villa Ombues' Residencia de Ernesto Tornquist.

 

   

 

 

 

 

El  terreno de la “Villa Ombúes” con su imponente castillo Tornquist fue vendido en dos ocasiones y quedó abandonado por muchos años, una vez que la familia Blaquier Unzué se mudó de allí.


La República Federal de Alemania adquirió el amplio terreno (de una superficie de 17.759 m²) sobre la calle Villanueva, ubicado entre los barrios de Palermo y Belgrano, y llamó a un concurso de arquitectos en el año 1975. La obra fue adjudicada al arquitecto alemán Dieter Oesterlen y en marzo de 1980 se inició la construcción del edificio. En abril de 1983 la Embajada se pudo trasladar a su nuevo edificio, que mantiene la línea arquitectónica de los años 80 y alberga las instalaciones de la Embajada, del Consulado y de la Residencia, todo ello rodeado de un amplio parque.
Ninguna otra Embajada extranjera en Buenos Aires se encuentra rodeada de tanto espacio verde. A la inauguración en 1984 asistieron el entonces Ministro Federal de Relaciones Exteriores Hans-Dietrich Genscher y el Presidente argentino Raul Alfonsín.
Buenos Aires es una ciudad llena de mitos, leyendas y cuentos de fantasmas. También existe la leyenda que en el predio de la Embajada habita un fantasma y que hace allí de las suyas desde que se fue la familia Blaquier Unzué.

 

 

En Belgrano se hallaba este castillo de Ernesto Tornquist, ubicada sobre el Camino de Las Cañitas (Av. Luis M. Campos) y Ombúes (Olleros). Se la conocía como "Villa Ombúes", siendo una versión de un castillo medieval. El parque creado por Carlos Thays. Fue demolido en 1972 siendo el predio ocupado actualmente por la Embajada de la República Federal de Alemania. Su perímetro aun conserva los muros originales construidos por Nordmann.


 

Iba desarrollándose la ciudad de Buenos Aires, diversas formas arquitectónicas, francesas, alemanas, inglesas, e italianas, que se incorporaban a sus construcciones habían caracterizado nuestra urbe por su marcado eclectisismo. Y esa era precisamente su esencia. Todo se combinaba como consecuencia de los estilos incorporados por los arquitectos que llegaban al país, como por los argentinos que estudiaban en las principales capitales del Viejo Mundo. Diversos estilos incluso en un mismo frente, eran la nota característica. Gran parte de la ciudad fue adquiriendo una arquitectura significativa. Pero también en las afueras se iba creando una arquitectura acorde con el lugar. 

 

 

 

El 7 de diciembre de 1872 Ernesto Tornquist compró la fracción limitada por la av. Luis M. Campos, las calles Olleros Villanueva y Gorostiaga. Allí encargo al arquitecto Carlos Nordmann la construcción de un edificio estilo Tudor, semejante, a un castillo o fortaleza medieval, con torres almenadas, vitreaux y con mampostería, ciertas gárgolas y florones, arboleda fina, en medio de un parque de variadas plantas, caminos en declive y oscuras malezas.

 

 

 

 Posteriormente un sector de las tierras fueron donadas para proceder a la construcción de la Abadía de San Benito, comenzada en 1928. Alli don Ernesto junto a su esposa y numerosos hijos, asi como amigos, festejaba su cumpleaños y el fin de año y el comienzo de otro. Don Ernesto tenía preferencia  por las construcciones medievales. Así tanto como el de Belgrano, o el que levantó en su estancia "La Ventana".  La torre Belvedere (El Torreón) en Mar del Plata también gozaba de esas características.

 

 

Esta residencia fue realmente la base de lanzamiento de globos aerostáticos, traídos de Francia por Aaron Anchorena, y organizados y conducidos por los hermanos Newbery, fue el primer aéreo club de sud América, desde acá partió Eduardo Newbery, con el Pampero con destino a Montevideo, cuando se perdió en el Río de la Plata, se usó esta residencia, por ser la única que poseía instalaciones de gas en la época.

 

 


 

Haga click en la imagen para ampliar -(panorámicas)

 

 

En la entrada de la residencia había un portón de manufactura inglesa, réplica de uno de los siete que rodean la residencia campestre de la familia Real de Gran Bretaña. El propietario y constructor fue el Señor Don Ernesto Torquinst, quien actuó como mecenas de diversas actividades y extendió desde el gasómetro hasta su residencia, una cañería para surtir de gas a los globos aerostáticos.

 


 

 

El globo Pampero (1908)- De allí partieron hombres como Billinghurst, Correa, Owen, Rojas, Zuloaga, Palacios, Badley y los célebres hermanos Newbery.  Se muestra el inflado del globo que necesitaba 1200 metros cúbicos de gas. En 1907 había sido utilizado para cruzar el Río de la Plata por Jorge Newbery.

 

La barquilla del Pampero (1908) -Foto tomada en Belgrano,

 ese mismo año el globo se perdió en el mar. Por detras se divisa el castillo.

 

 

 

Ernesto Tornquist, empresario, diputado y banquero.

 

 

HOY solo puede verse el cartel original de Villa Ombúes

 

También es original la puerta y portón de acceso sobre

la esquina de Olleros y Luis M. Campos.

 

 

Ernesto Tornquist (* Buenos Aires, 18421908)

 

 

Tornquist fue un prestigioso empresario argentino. Entre sus muchos legados, fundó el Banco Tornquist, y el Partido y ciudad de Tornquist, ubicado en la provincia de Buenos Aires, Argentina. Fundó las colonias Bicha y Ramona en la provincia de Santa Fe. Estas tres fundaciones y Químili, se las llama "ciudades hermanas" por tener un origen común. Ernesto Tornquist nació el 31 de diciembre de 1842 en Buenos Aires. Su padre, Jorge Tornquist Elkins, provenía de una familia alemana de la ciudad de Hamburgo y originaria a su vez de Karslkrona, Suecia. Fue uno de los fundadores del "Club de residentes extranjeros". En 1833 contribuyó en la compra del cementerio alemán. Su madre, Rosa Camusso Alsina, nacida el 27 de enero de 1805 en Buenos Aires y fallecida el 4 de abril de 1871 en el mismo lugar, había muerto de fiebre amarilla.

 

 

 

Por ser uno de los hombres de negocios más importantes de la Argentina, la historia de las empresas de Ernesto Tornquist ilustra el derrotero de la economía Argentina a lo largo de buena parte del siglo XX.

 

 

 

Cuando la empresa “Ernesto Tornquist y Compañía” fue vendida, en 1974, a un grupo  que integraban las firmas “Árbol Solo S.A.” y “Tourne S.A.”, representado por Francisco Capozzollo. A partir de entonces, la sociedad vendedora mantuvo la propiedad de la razón social, mientras la compradora habría de identificarse como “Inversiones Unidas Sociedad Anónima”. La operación comprendió la transferencia de todos los activos y pasivos de “Tornquist”, y las sociedades del antiguo holding, dedicadas principalmente a las finanzas, la industria y la construcción. Algunas de estas firmas continúan con sus actividades aún en nuestros días, como la Compañía Introductora de Buenos Aires (CIBA), conocida popularmente a través de uno de sus productos de consumo doméstico -la sal “Dos Anclas”-, o la fábrica de enlozados FERRUM. Al momento de venderse, la propiedad de la “Compañía Tornquist”, estaba mayoritariamente en manos de herederos del fundador de la empresa, en tercera o cuarta generación.

 

 

La bonanza de los tiempos pretéritos sólo se expresaba en algunos bienes, como el emblemático inmueble de la firma madre, de la calle Bartolomé Mitre 559, ubicado en el centro financiero, que fuera inaugurado en 1925, durante la presidencia de Marcelo de Alvear, y declarado luego edificio histórico.

 

 

Mientras otras propiedades que hacían visible el poder de antaño, como el “Plaza Hotel” de Buenos Aires, y el casco principal del establecimiento “La Ventana”, en el actual partido de Tornquist, habían sido transferidos desde tiempo atrás, por sucesivas particiones sucesorias, y en consecuencia no eran ya propiedad de la “Compañía”.

 

 Diferente había sido la suerte de otros bienes, como la residencia familiar ubicada en la esquina de Florida y Charcas, frente al “Plaza”, o la quinta “Villa Ombúes”, donde se emplaza actualmente la Embajada de Alemania, en el barrio de Belgrano, de esta capital, así como otra quinta ubicada en la localidad de Tigre y el chalet de veraneo en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, que habían sido distribuidos entre los herederos después de la muerte de Rosa Altgelt, viuda de Ernesto.

 

 

 

 

Estos espacios constituyeron ámbitos en los que la familia Tornquist había desarrollado su sociabilidad y cohesionado vínculos fraternos, componentes culturales que favorecieron la identificación con la empresa y que permitieron soportar con mayor facilidad las etapas de crisis. Esos registros materiales constituyeron símbolos del status y poder alcanzado por el empresario y continuado por sus sucesores, mediante el control de la empresa heredada, cuyos negocios se expandieron durante varias décadas. En tal sentido, es preciso remarcar que el crecimiento económico de Tornquist se inició en la década de 1880 y se consolidó con posterioridad a la crisis de 1890. Resultan para ello ilustrativos los conceptos de Estanislao Zeballos, contemporáneo y crítico de Ernesto, quien había escrito en 1903, “Desde 1880 van transcurridos veintitrés años de estabilidad política excesiva. Dos influencias han predominado casi absolutamente en la dirección suprema del país.

 

 

 La del general Roca en política; la del señor Tornquist en finanzas”. Esta visión corresponde a una etapa en que efectivamente Ernesto había logrado consolidar su empresa, fundando numerosas sociedades, y participando en otras mediante el control accionario. Cabe entonces preguntarnos quién era Ernesto Tornquist, organizador del que fuera uno de los principales grupos económicos de la Argentina en la primera mitad del siglo XX, cuyo apellido, de origen sueco y familia alemana, no figuraba entre aquellos extranjeros que habían realizado importantes patrimonios a partir de tempranas inversiones en tierras y actividades rurales.

 

 

 

 

 

 La quinta de Belgrano esta asociada al nacimiento de la Aeronáutica Argentina. Para llevar adelante las aventuras en los aeróstatos, el primero fue traído al país en 1907 desde Francia, por el joven Aarón Anchorena y bautizado con el nombre de Pampero el mas criollo de nuestros vientos. Se realizaron un total de 26 ascensiones desde mayo de 1908 con "El Pampero". El ing. Horacio Anasagasti, trae de Francia un globo de seda, bautizado "El Patriota", en 1909. Todos recordaran que desde esa quinta, el 17 de octubre de 1908, a 17.30 las horas ascendió "El Pampero", con Eduardo Newbery, hermano de Jorge, acompañado por el Sargento Eduardo Romero. Se lo avistó por última vez a las 19.30 horas, en Moreno, cuando se perdió definitivamente.

 

 

La compañía de Ernesto Tornquist fue dueño del Plaza Hotel y del Hotel "La Ventana" y fue vendida por sus herederos en 1974 a un grupo  que integraban las firmas de Árbol Solo S.A. Representado por Capozzollo. Tornquist tenía una propiedad en la calle Bartolomé Mitre al 559 que fue declarado edificio Histórico. Había también otra residencia ubicada en la esquina de Florida y Charcas frente al Plaza Hotel. También estaba como propiedad en Belgrano la conocida quinta "Villa Ombues" situada en Belgrano donde hoy se encuentra la embajada de Alemania. Hubo mas propiedades en la zona de Mar del Plata y en el Tigre. Tuvo a ver con otras grandes empresas. Se Inaugura el Bristol Hotel en Mar del Plata dos años después de la llegada del ferrocarril Sur.

 

El Club Hotel Sierra de la Ventana fue un complejo turístico situado en la actual localidad argentina de Villa Ventana, partido de Tornquist, Provincia de Buenos Aires.
Fue ideado en el año 1900, inaugurado en 1911 y clausurado en 1920. En 1983 el edificio fue reducido a ruinas por un incendio. Fue el primer complejo hotelero de Sudamérica y uno de los primeros casinos en la Argentina. Hoy en día sus restos constituyen un atractivo turístico.

 

 

 

El Club Hotel Sierra de la Ventana

 

 

En 1900 el Dr. Félix T. Muñoz médico especialista en vías respiratorias visitó Villa Ventana y consideró que el lugar era propicio para un centro de salud y recuperación.

 

 

 Manuel Lainez rescatando esa idea y dueño de 3000 hectáreas de campo decide proponer a la "Compañía Británica del Ferrocarril del Sud" levantar en la zona un centro de salud. Los Dirigentes de la compañía Británica deciden tomar la idea pero no para construir un centro de salud sino un fastuoso complejo hotelero.
La construcción comenzó en el año 1904 y a obra fue concebida por los Arquitectos Gastón Luis Mallet y Jacques Dunant, el constructor fue el italiano Antonio Gherardi con el estilo europeo Belle Époque.

 

 Durante la construcción el Doctor Ernesto Tornquist compró en Checoslovaquia una máquina que fabricaba ladrillos que se instaló en las cercanías de la ciudad de La Plata y que aun hoy existe, y otra sección de esa fábrica se trasladó a los terrenos donde se construiría el hotel.
El 11 de noviembre de 1911 se inauguró el nuevo Hotel con una fastuosa fiesta. En la ceremonia participaron 1300 invitados y el 30 de noviembre de 1914 se inauguró el ramal del tren de trocha angosta desde la estación de Sierra de la Ventana hasta el Club Hotel.


La Primera Guerra Mundial tiene consecuencias letales para el emprendimiento.
En el año 1917 y durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen se sanciona la ley de prohibición de los juegos de azar. Los propietarios del Club Hotel dispusieron su liquidación, cerrándose el complejo el 14 de marzo de 1920 y el ramal de trocha angosta el 21 del mismo mes.


El Club Hotel siguió contando sin embargo con personal a cargo de su mantenimiento. Luego fue vendido al gobierno de la Provincia de Buenos Aires para crear una colonia de vacaciones de la Dirección General de Escuelas. El proyecto quedó trunco y a partir de entonces lentamente se fueron vaciando la bodega y elementos del hotel.


En el año 1943 un grupo de 350 marinos integrantes de la tripulación del acorazado nazi Admiral Graf Spee fueron enviados por la Armada Argentina al ex Club Hotel para su internación bajo la vigilancia del Regimiento V de Infantería del ejército. Los tripulantes del Graf Spee dieron vida nuevamente al clausurado Club Hotel de Sierra de la Ventana, que fue reabierto como centro de detención durante los 2 años que duró su estadía en él.
 

 

 

 

Con una superficie cubierta de 6.400 metros cuadrados, se habían asegurado todas las comodidades: galería solarium, restaurante decorado al estilo Luis XVI, jardín de invierno, salón de fiestas con 150 butacas, 3 salas de casino, un entrepiso usado como night club, 2 peluquerías, una torre mirador con vista panorámica de toda la zona serrana, sala de música para conciertos, una nutrida biblioteca y canchas de golf y tenis, entre otras muchas instalaciones.

 

 

En 1978, el hotel comenzó a ser demolido. El 8 de julio de 1983 el Gran Club Hotel Sierra de la Ventana fue devorado por un incendio que algunos sostienen fue intencional, aunque los peritos determinaron que se trató de un accidente. Aunque hoy yace en ruinas, a casi un siglo de su inauguración, su huella sigue siendo motivo de visitas permanentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 el hotel en ruinas

 

 

 

 

 

 

 

       
           


 

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