CASTILLO VILLA OMBUES

 

 

Arcón de Buenos Aires

 

 

 

"Villa Ombúes"  la casa quinta del magnate Ernesto Tornquist. Ahí se celebraron importantes festines que reunían a toda la aristocracia.  Como todo lo mejor de Belgrano C, fue demolido entre 1957 y 1980 fundamentalmente, para dar lugar a la Embajada. Lo único que se mantuvo fue la reja.

OBRA DEL ARQUITECTO ALEMÁN CARLOS NORDMANN, AHORA SE EMPLAZA LA EMBAJADA DE ALEMANIA. SOLO HA SOBREVIVIDO EL CERCO PERIMETRAL.


/ Av. Luis M. Campos-Olleros-Gorostiaga y Villanueva /

 ' Villa Ombues' Residencia de Ernesto Tornquist. DEMOLIDA


 

 

En Belgrano se hallaba la quinta de Ernesto Tornquist, ubicada sobre el Camino de Las Cañitas (Av. Luis M. Campos) y Ombúes (Olleros). Se la conocía como "Villa Ombúes", siendo una versión de un castillo medieval. En 1972, fue demolido siendo el predio ocupado actualmente por la Embajada de la República Federal de Alemania. Su perímetro aun conserva los muros originales construidos por Nordmann y el parque creado por Carlos Thays.
 

Mientras tanto iba desarrollándose la ciudad de Buenos Aires, diversas formas arquitectónicas, francesas, alemanas, inglesas, e italianas , que se incorporaban a sus construcciones habían caracterizado nuestra urbe por su marcado eclectisismo. Y esa era precisamente su esencia. Todo se combinaba como consecuencia de los estilos incorporados por los arquitectos que llegaban al país, como por los argentinos que estudiaban en las principales capitales del Viejo Mundo. Diversos estilos incluso en un mismo frente, eran la nota característica. Gran parte de la ciudad fue adquiriendo una arquitectura significativa. Pero también en las afueras se iba creando una arquitectura acorde con el lugar. 

 

 

 

El 7 de diciembre de 1872 Ernesto Tornquist Compró la fracción limitada por la av. Luis M. Campos, las calles Olleros Villanueva y Gorostiaga. Allí encargo al arquitecto Carlos Nordmann la construcción de un edificio estilo Tudor, semejante, a un castillo  o fortaleza medieval, con torres almenadas, vitreaux y con mampostería, ciertas gárgolas y florones, arboleda fina, en medio de un parque de variadas plantas, caminos en declive y oscuras malezas.

 

 

La quinta se denominó "Villa Ombúes". Posteriormente un sector fue donado para proceder a la construcción de la Abadía de San Benito, comenzada en 1928. Alli don Ernesto junto a su esposa y numerosos hijos, asi como amigos, festejaba estrenduosamente, "a disparo de cañón mediante", su cumpleaños y el fin de año y el comienzo de otro, los cuales coincidían.

Tenía afición por las construcciones medievales. Así tanto como el de Belgrano, el que levantó en su estancia "La Ventana" y para cuyo parque solicitó y obtuvo semillas que enviaba su amigo, el general Roca, eran obras destinadas a brindar una pátina de siglos y de europeidad a una joven nación que perecía carecer de raíces. La torre Belvedere (El Torreón) en Mar del Plata también gozaba de esas características.

 

 

Esta residencia fue realmente la base de lanzamiento de globos aerostáticos, traídos de Francia por Aaron Anchorena, y organizados y conducidos por los hermanos Newbery, fue el primer aéreo club de sud América, desde acá partió Eduardo Newbery, con el Pampero con destino a Montevideo, cuando se perdió en el Río de la Plata, se usó esta residencia, por ser la única que poseía instalaciones de gas en la época. Los muros perimetrales que hoy en día están de pie son los originales diseñados por el arquitecto.

 

 

En la entrada de la residencia había un portón de manufactura inglesa, réplica de uno de los siete que rodean la residencia campestre de la familia Real de Gran Bretaña.
 

 

El propietario y constructor fue el Señor Don Ernesto Torquinst, quien actuó como mecenas de diversas actividades y extendió desde el gasómetro hasta su residencia, una cañería para surtir de gas a los globos aerostáticos. De allí partieron hombres como Billinghurst, Correa, Owen, Rojas, Zuloaga, Palacios, Badley y los célebres hermanos Newbery.

 

 

Ernesto Tornquist, empresario, diputado y banquero.

 

 

Cartel original de Villa Ombúes

 

Puerta y porton de acceso sobre la esquina de Olleros y Luis M.Campos.

 

 

Ernesto Tornquist (* Buenos Aires, Argentina, 31 de diciembre de 1842 – † íbíd., 17 de junio de 1908)

 

 

Fue un prestigioso empresario argentino.  Entre sus muchos legados, fundó el Banco Tornquist, y el Partido y ciudad de Tornquist, ubicado en la provincia de Buenos Aires, Argentina. Fundó las colonias Bicha y Ramona en la provincia de Santa Fe. Estas tres fundaciones y Químili, se las llama "ciudades hermanas" por tener un origen común.  Ernesto Tornquist nació el 31 de diciembre de 1842 en Buenos Aires. Su padre, Jorge Tornquist Elkins, provenía de una familia alemana de la ciudad de Hamburgo y originaria a su vez de Karslkrona, Suecia. Fue uno de los fundadores del "Club de residentes extranjeros". En 1833 contribuyó en la compra del cementerio alemán. Su madre, Rosa Camusso Alsina, nacida el 27 de enero de 1805 en Buenos Aires y fallecida el 4 de abril de 1871 en el mismo lugar, había muerto de fiebre amarilla.

 

 

 

Por ser uno de los hombres de negocios más importantes de la Argentina, la historia de las empresas de Ernesto Tornquist ilustra el derrotero de la economía argentina a lo largo de buena parte del siglo XX.

 

 

 

Cuando la empresa “Ernesto Tornquist y Compañía” fue vendida, en 1974, a un grupo francés que integraban las firmas “Árbol Solo S.A.” y “Tourne S.A.”, representado por Francisco Capozzollo. A partir de entonces, la sociedad vendedora mantuvo la propiedad de la razón social, mientras la compradora habría de identificarse como “Inversiones Unidas Sociedad Anónima”. La operación comprendió la transferencia de todos los activos y pasivos de “Tornquist”, y las sociedades del antiguo holding, dedicadas principalmente a las finanzas, la industria y la construcción. Algunas de estas firmas continúan con sus actividades aún en nuestros días, como la Compañía Introductora de Buenos Aires (CIBA), conocida popularmente a través de uno de sus productos de consumo doméstico -la sal “Dos Anclas”-, o la fábrica de enlozados FERRUM. Al momento de venderse, la propiedad de la “Compañía Tornquist”, estaba mayoritariamente en manos de herederos del fundador de la empresa, en tercera o cuarta generación. La bonanza de los tiempos pretéritos sólo se expresaba en algunos bienes, como el emblemático inmueble de la firma madre, de la calle Bartolomé Mitre 559, ubicado en el centro financiero, que fuera inaugurado en 1925, durante la presidencia de Marcelo de Alvear, y declarado luego edificio histórico. Mientras otras propiedades que hacían visible el poder de antaño, como el “Plaza Hotel” de Buenos Aires, y el casco principal del establecimiento “La Ventana”, en el actual partido de Tornquist, habían sido transferidos desde tiempo atrás, por sucesivas particiones sucesorias, y en consecuencia no eran ya propiedad de la “Compañía”. Diferente había sido la suerte de otros bienes, como la residencia familiar ubicada en la esquina de Florida y Charcas, frente al “Plaza”, o la quinta “Villa Ombúes”, donde se emplaza actualmente la embajada de Alemania, en el barrio de Belgrano, de esta capital, así como otra quinta ubicada en la localidad de Tigre y el chalet de veraneo en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, que habían sido distribuidos entre los herederos después de la muerte de Rosa Altgelt, viuda de Ernesto. Estos espacios constituyeron ámbitos en los que la familia Tornquist había desarrollado su sociabilidad y cohesionado vínculos fraternos, componentes culturales que favorecieron la identificación con la empresa y que permitieron soportar con mayor facilidad las etapas de crisis. Esos registros materiales constituyeron símbolos del status y poder alcanzado por el empresario y continuado por sus sucesores, mediante el control de la empresa heredada, cuyos negocios se expandieron durante varias décadas. En tal sentido, es preciso remarcar que el crecimiento económico de Tornquist se inició en la década de 1880 y se consolidó con posterioridad a la crisis de 1890. Resultan para ello ilustrativos los conceptos de Estanislao Zeballos, contemporáneo y crítico de Ernesto, quien había escrito en 1903, “Desde 1880 van transcurridos veintitrés años de estabilidad política excesiva. Dos influencias han predominado casi absolutamente en la dirección suprema del país. La del general Roca en política; la del señor Tornquist en finanzas”. Esta visión corresponde a una etapa en que efectivamente Ernesto había logrado consolidar su empresa, fundando numerosas sociedades, y participando en otras mediante el control accionario. Cabe entonces preguntarnos quién era Ernesto Tornquist, organizador del que fuera uno de los principales grupos económicos de la Argentina en la primera mitad del siglo XX, cuyo apellido, de origen sueco y familia alemana, no figuraba entre aquellos extranjeros que habían realizado importantes patrimonios a partir de tempranas inversiones en tierras y actividades rurales.

 

 

 

 

  La quinta de Belgrano esta asociada al nacimiento de la Aeronáutica Argentina. Para llevar adelante las aventuras en los aeróstatos, el primero fue traído al país en 1907 desde Francia, por el joven Aarón Anchorena y bautizado con el nombre de Pampero el mas criollo de nuestros vientos. Los pioneros debían inflar ese artefacto con gas. Lo complicado de llevar adelante tal provisión en el campo de La Sociedad Sportiva Argentina (hoy campo de polo), que presidía el barón Antonio Demarchi, hizo que don Ernesto Tornquist ofreciera la quinta que había heredado de su padre. Es asi que en 1908 se hicieron todas las ascensiones desde allí, el ingeniero Jorge Newbery hizo llegar hasta ese lugar la cañería de gas para la provisión del fluido para proveer de gas de los globos aerostáticos, comienzo de la aeronáutica en América del Sur. Newbery era por entonces director de Alumbrado de la Municipalidad. La Compañía de Gas del Río de la Plata, en Belgrano hizo el aprovisionamiento mediante cañería especial de gran diámetro. Se realizaron un total de 26 ascensiones desde mayo de 1908 con "El Pampero" . El ing. Horacio Anasagasti, trae de Francia un globo de seda, bautizado "El Patriota", en 1909. Todos recordaran que desde esa quinta, el 17 de octubre de 1908, a 17.30 las horas ascendió "El Pampero", con Eduardo Newbery, hermano de Jorge, acompañado por el sargento Eduardo Romero. Se lo avistó por última vez a las 19.30 horas, en Moreno, cuando se perdió definitivamente.