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En Belgrano se hallaba la quinta de
Ernesto Tornquist, ubicada sobre el Camino de
Las Cañitas (Av. Luis M. Campos) y Ombúes (Olleros). Se la conocía como "Villa
Ombúes", siendo una versión de un castillo medieval. En 1972, fue demolido
siendo el predio ocupado actualmente por la Embajada de la República Federal
de Alemania. Su perímetro aun conserva los muros originales construidos por
Nordmann y el parque creado por Carlos
Thays.
Mientras tanto
iba desarrollándose la ciudad de Buenos Aires, diversas formas arquitectónicas,
francesas, alemanas, inglesas, e italianas , que se incorporaban a sus
construcciones habían caracterizado nuestra urbe por su marcado eclectisismo.
Y esa era precisamente su esencia. Todo se combinaba como consecuencia de los
estilos incorporados por los arquitectos que llegaban al país, como por los
argentinos que estudiaban en las principales capitales del Viejo Mundo.
Diversos estilos incluso en un mismo frente, eran la nota característica. Gran parte de la
ciudad fue adquiriendo una arquitectura significativa. Pero también en las
afueras se iba creando una arquitectura acorde con el lugar.


El 7 de
diciembre de 1872 Ernesto Tornquist Compró la fracción limitada por la av.
Luis M. Campos, las calles Olleros Villanueva y Gorostiaga. Allí encargo al
arquitecto Carlos Nordmann la construcción de un edificio estilo
Tudor, semejante, a un castillo o fortaleza medieval, con torres almenadas,
vitreaux y con mampostería, ciertas gárgolas y florones, arboleda fina, en
medio de un parque de variadas plantas, caminos en declive y oscuras
malezas.


La quinta se denominó "Villa Ombúes". Posteriormente un sector fue
donado para proceder a la construcción de la Abadía de San Benito, comenzada
en 1928. Alli don Ernesto junto a su esposa y numerosos hijos, asi como
amigos, festejaba estrenduosamente, "a disparo de cañón mediante", su
cumpleaños y el fin de año y el comienzo de otro, los cuales coincidían.
Tenía afición
por las construcciones medievales. Así tanto como el de Belgrano, el que levantó en su estancia "La Ventana" y para cuyo parque solicitó y obtuvo
semillas que enviaba su amigo, el general Roca, eran obras destinadas a
brindar una pátina de siglos y de europeidad a una joven nación que
perecía carecer de raíces. La torre Belvedere (El Torreón) en Mar del Plata
también gozaba de esas características.


Esta residencia
fue realmente la base de lanzamiento de globos aerostáticos, traídos de
Francia por Aaron Anchorena, y organizados y conducidos por los hermanos Newbery, fue el primer aéreo club de sud América, desde acá partió Eduardo
Newbery, con el Pampero con destino a Montevideo, cuando se perdió en el Río
de la Plata, se usó esta residencia, por ser la única que poseía
instalaciones de gas en la época. Los muros perimetrales que hoy en día
están de pie son los originales diseñados por el arquitecto.


En la entrada de la residencia había
un portón de manufactura inglesa, réplica de uno de los siete que rodean la
residencia campestre de la familia Real de Gran Bretaña.


El propietario y constructor fue el
Señor Don Ernesto Torquinst, quien actuó como mecenas de diversas actividades y
extendió desde el gasómetro hasta su residencia, una cañería para surtir de gas
a los globos aerostáticos. De allí partieron hombres como Billinghurst, Correa,
Owen, Rojas, Zuloaga, Palacios, Badley y los célebres hermanos Newbery.


Ernesto Tornquist,
empresario, diputado y banquero.


Cartel original de Villa
Ombúes


Puerta y porton de acceso sobre la esquina de Olleros y Luis M.Campos.

Ernesto
Tornquist (*
Buenos Aires,
Argentina,
31 de diciembre de
1842 – † íbíd.,
17 de junio de
1908)
Fue un prestigioso
empresario
argentino.
Entre sus muchos legados, fundó el Banco Tornquist, y el
Partido y ciudad de
Tornquist, ubicado en la
provincia de Buenos Aires,
Argentina. Fundó las
colonias Bicha y Ramona en la
provincia de Santa Fe.
Estas tres fundaciones y Químili, se las llama "ciudades hermanas" por tener un
origen común.
Ernesto
Tornquist nació el 31 de diciembre de 1842 en Buenos Aires.
Su padre, Jorge Tornquist
Elkins, provenía de una familia
alemana de la ciudad de
Hamburgo y originaria a
su vez de Karslkrona, Suecia. Fue uno de los fundadores del "Club de residentes
extranjeros". En
1833 contribuyó en la
compra del cementerio alemán. Su madre, Rosa Camusso Alsina, nacida el
27 de enero de
1805 en Buenos Aires y
fallecida el
4 de abril de
1871 en el mismo lugar,
había muerto de
fiebre amarilla.
Por ser uno de los hombres de negocios más importantes de la Argentina, la
historia de las empresas de Ernesto Tornquist ilustra el derrotero de la
economía argentina a lo largo de buena parte del siglo XX.
Cuando la empresa “Ernesto Tornquist y
Compañía” fue vendida, en 1974, a un grupo francés que integraban las firmas
“Árbol Solo S.A.” y “Tourne S.A.”, representado por Francisco Capozzollo. A
partir de entonces, la sociedad vendedora mantuvo la propiedad de la razón
social, mientras la compradora habría de identificarse como “Inversiones Unidas
Sociedad Anónima”. La operación comprendió la transferencia de todos los activos
y pasivos de “Tornquist”, y las sociedades del antiguo holding, dedicadas
principalmente a las finanzas, la industria y la construcción. Algunas de estas
firmas continúan con sus actividades aún en nuestros días, como la Compañía
Introductora de Buenos Aires (CIBA), conocida popularmente a través de uno de
sus productos de consumo doméstico -la sal “Dos Anclas”-, o la fábrica de
enlozados FERRUM. Al momento de venderse, la propiedad de la “Compañía
Tornquist”, estaba mayoritariamente en manos de herederos del fundador de la
empresa, en tercera o cuarta generación. La bonanza de los tiempos pretéritos
sólo se expresaba en algunos bienes, como el emblemático inmueble de la firma
madre, de la calle Bartolomé Mitre 559, ubicado en el centro financiero, que
fuera inaugurado en 1925, durante la presidencia de Marcelo de Alvear, y
declarado luego edificio histórico. Mientras otras propiedades que hacían
visible el poder de antaño, como el “Plaza Hotel” de Buenos Aires, y el casco
principal del establecimiento “La Ventana”, en el actual partido de Tornquist,
habían sido transferidos desde tiempo atrás, por sucesivas particiones
sucesorias, y en consecuencia no eran ya propiedad de la “Compañía”. Diferente
había sido la suerte de otros bienes, como la residencia familiar ubicada en la
esquina de Florida y Charcas, frente al “Plaza”, o la quinta “Villa Ombúes”,
donde se emplaza actualmente la embajada de Alemania, en el barrio de Belgrano,
de esta capital, así como otra quinta ubicada en la localidad de Tigre y el
chalet de veraneo en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, que habían sido
distribuidos entre los herederos después de la muerte de Rosa Altgelt, viuda de
Ernesto. Estos espacios constituyeron ámbitos en los que la familia Tornquist
había desarrollado su sociabilidad y cohesionado vínculos fraternos, componentes
culturales que favorecieron la identificación con la empresa y que permitieron
soportar con mayor facilidad las etapas de crisis. Esos registros materiales
constituyeron símbolos del status y poder alcanzado por el empresario y
continuado por sus sucesores, mediante el control de la empresa heredada, cuyos
negocios se expandieron durante varias décadas. En tal sentido, es preciso
remarcar que el crecimiento económico de Tornquist se inició en la década de
1880 y se consolidó con posterioridad a la crisis de 1890. Resultan para ello
ilustrativos los conceptos de Estanislao Zeballos, contemporáneo y crítico de
Ernesto, quien había escrito en 1903, “Desde 1880 van transcurridos veintitrés
años de estabilidad política excesiva. Dos influencias han predominado casi
absolutamente en la dirección suprema del país. La del general Roca en política;
la del señor Tornquist en finanzas”. Esta visión corresponde a una etapa en que
efectivamente Ernesto había logrado consolidar su empresa, fundando numerosas
sociedades, y participando en otras mediante el control accionario. Cabe
entonces preguntarnos quién era Ernesto Tornquist, organizador del que fuera uno
de los principales grupos económicos de la Argentina en la primera mitad del
siglo XX, cuyo apellido, de origen sueco y familia alemana, no figuraba entre
aquellos extranjeros que habían realizado importantes patrimonios a partir de
tempranas inversiones en tierras y actividades rurales.

La quinta de Belgrano esta asociada al nacimiento
de la Aeronáutica Argentina.
Para llevar adelante las aventuras en los aeróstatos, el primero fue traído al
país en 1907 desde Francia, por el joven Aarón Anchorena y bautizado con el
nombre de Pampero el mas criollo de nuestros vientos. Los pioneros debían inflar
ese artefacto con gas. Lo complicado de llevar adelante tal provisión en el
campo de La Sociedad Sportiva Argentina (hoy campo de polo), que presidía el
barón Antonio Demarchi, hizo que don Ernesto Tornquist ofreciera la quinta que
había heredado de su padre. Es asi que en 1908 se hicieron todas las ascensiones
desde allí, el ingeniero Jorge Newbery hizo llegar hasta ese lugar la cañería de
gas para la provisión del fluido para proveer de gas de los globos aerostáticos,
comienzo de la aeronáutica en América del Sur. Newbery era por entonces director
de Alumbrado de la Municipalidad. La Compañía de Gas del Río de la Plata, en
Belgrano hizo el aprovisionamiento mediante cañería especial de gran diámetro.
Se realizaron un total de 26 ascensiones desde mayo de 1908 con "El Pampero" .
El ing. Horacio Anasagasti, trae de Francia un globo de seda, bautizado "El
Patriota", en 1909. Todos recordaran que desde esa quinta, el 17 de octubre de
1908, a 17.30 las horas ascendió "El Pampero", con Eduardo Newbery, hermano de
Jorge, acompañado por el sargento Eduardo Romero. Se lo avistó por última vez a
las 19.30 horas, en Moreno, cuando se perdió definitivamente.

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