PALACIO

SANS SOUCI

SAN FERNANDO

Arcón de Buenos Aires

 

 

PALACIO SANS SOUCI

Ubicado en Victoria, en el partido de San Fernando

(Buenos Aires, Argentina)

Fue la antigua residencia del Presidente Alvear

El Palacio Sans Souci fue mandado construir por Carlos María de Alvear, nieto del Gral. y héroe de la batalla de Ituzaingó , que llevaba su mismo nombre, a su vez era primo hermano de Marcelo Torcuato de Alvear, quien fuera presidente de la Nación. En el principio rodeaban el palacio unas 9 hectáreas de jardines y otras 16 le permitían contar con un acceso directo al río. Todos  los  chalets aledaños de hoy, eran terrenos de Palacio, ocupaba un predio de muchas hectáreas en Punta Chica, San Fernando, llegando hasta el mismo río, según tengo entendido. En un momento se loteó y queda establecida esa parte de la ciudad.

 

Inaugurado en 1916 por Carlos María de Alvear, y su mujer, Mercedes Elortondo, el Palacio Sans Souci levanta su imponente silueta de estilo neoclásico en la apacible Punta Chica, a pocos pasos de la avenida Libertador y donde se abren dos diagonales: Paz y Lanusse. Sobre esta última calle un inconfundible portón de hierro sirve de acceso al edificio que hoy apenas conserva un parque de contadas hectáreas, un suspiro del territorio donde Alvear asentara, ésa su residencia veraniega.

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Veinticuatro dormitorios principales de siete metros de altura cada uno, 14 baños acompañándolos e innumerables salones y ambientes son testimonio inequívoco de un momento de grandiosidad.

 

 

 

 

Bien reflejado, por ejemplo, por el salón imperial, en el cual desemboca la escalinata que replica a la del palacio de Versalles. O por el jardín de invierno “art nouveau” enmarcado por 365 cristales biselados. También por el llamado salón dorado, cuyas paredes fueron tapizadas con brocato y oro a la hoja. Ni qué hablar de la sala de juegos, la biblioteca o la capilla, oratorio cuyo techo fue diseñado en marquetería a roble como el habitáculo, en lo alto, reservado para el coro. Y luego el salón de espejos, un interminable ambiente que guarda el que perteneciera al ex presidente Miguel Juárez Celman antes de alcanzar el comedor, con su mesa de casi 8 metros de largo y rodeada por las 24 sillas  y fuentes de mármol Fiore di Pesca.

 

O la galería alta, cuya altura –valga la redundancia- equivale a tres pisos de las construcciones modernas.  Hay allí cocinas, leñeras, bodegas y montacargas instalados para satisfacer las necesidades de las cuatro alas del palacio. Y unas 40 habitaciones para albergar a los encargados del mantenimiento y la cocina que, en un principio, permitía derivar menús diferentes al comedor o bien a las respectivas “offices” de cada una de las habitaciones del primer piso. Un verdadero lujo.

 

 

 

 

El arquitecto

 

El arquitecto francés René Sergent (1865 -1927) realizó el proyecto de la residencia en 1911. En ese año la Sociedad Central de Arquitectos Franceses le había otorgado la Gran Medalla de la Arquitectura Privada destacando las cualidades de su obra sobria y elegante dentro de un contexto ecléctico. Sergent había estudiado en la Escuela Especial de Arquitectura de París. En 1884 entró en el estudio de Ernest Sanson considerado el mejor arquitecto diseñador de viviendas privadas. Bajo su dirección Sergent se apasionó por las obras de algunos arquitectos franceses de los siglos XVII y XVIII.  Hacia 1899 estableció su propio estudio. Su arquitectura ponía el acento en el confort y en la comodidad de la distribución y se hizo célebre por la construcción de residencias particulares de estilo neoclásico.  En los primeros quince años del siglo XX trabajó en París, Buenos Aires y Nueva York; en Londres realizó la ampliación y decoración de los hoteles Claridge y Savoy. En París proyectó las mansiones del diseñador de modas Worth, del empresario Otto Bemberg y de los anticuarios Duveen Brothers a las que se agrega el gran hotel de pasajeros Trianon Palace en Versailles y entre 1912 y 1914 la construcción de la residencia del Conde Moisés de Camondo, hoy destinada a Museo de Artes Decorativas. Para la sociedad porteña, además de la mansión de los Errázuriz-Alvear, proyectó las residencias de la familia Atucha, de los Bosch-Alvear, la mansión Unzué, el Palacio Sans Souci en San Fernando y el Hogar Luis María Saavedra.

 

 

LOS HABITANTES

 

 

La inauguración del Sans Souci tuvo lugar con una gran fiesta. Las galerías exhibían los cuadros al óleo de los principales antepasados de la familia: el de Diego de Alvear y Ponce de León, brigadier general de la armada española y, entre otros, el de Carlos de Alvear y Balbastro, presidente de la Asamblea del Año XIII y Director de las Provincias Unidas del Río de la Plata. 

 

 Con todo Carlos María de Alvear y su mujer bien pronto acallaron la prometedora vida social que comenzaba a caracterizar a la residencia y el edificio fue quedando en manos de Diego, a quienes apenas acompañaron una cocinera y un mucamo.

 

Los 7 mil metros cuadrados de edificación, obviamente comenzaron a degradarse  ante la notoria falta de cuidadores. En 1940 el Sans Souci fue adquirido y habitado por el Cardenal Santiago Copello y éste, al morir, lo dejó en manos de la Curia Metropolitana.

 

Estando de viaje en París con sus dos cuñados y en ocasión de visitar los tres matrimonios, la feria internacional de 1911, en el Campo de Marte; en un stand presentaba sus trabajos el prestigioso arquitecto Renée Sargent, quien había obtenido ese año el premio "París" de arquitectura palacio.

Los tres cuñados decidieron contratarlo para hacer sus viviendas en Buenos Aires (es obra suya el museo Camondó de París donde funciona la escuela de decoración, el palacio Vanderbilt, palacios para familias en Estados Unidos, obras en Londres, etc.).

 El palacio Errázuriz es ahora el museo de arte decorativo; el palacio Bosch es ahora la embajada de Estados Unidos y el palacio llamado SANS SOUCI, el de mayor magnitud, es ahora la residencia de la la familia Durini. El palacio SANS SOUCI fue inaugurado en 1918. Pocos años después fue vendido el palacio con solo dos hectáreas, teniendo en su origen 60 hectáreas.

Sans Souci es de estilo neoclásico francés purísimo ya que está inspirado en la arquitectura clásica del
Versalles. Los cuatro frentes modelados a través de columnas dóricas pareadas, frontones, cornisas, balcones y ánforas se encuentran bien caracterizados: El acceso por un pórtico adosado y una rampa; el del río por una galería con basamento y escalinatas, el sur por el hemiciclo del jardín de invierno, único ambiente que responde al estilo "art nouveaux".

 



Interiormente, el palacio central es el salón Imperial iluminado por una gigantesca cúpula de hierro y cristal rodeada por una galería, se llega a ella por una majestuosa escalinata, réplica de la del palacio de Versalles.

Su actual dueño, el Dr.
Eduardo Durini junto con su esposa María Josefina Barra, arquitecta especialista en restauración de monumentos, remozaron el palacio; emprendieron grandes obras de infraestructura para obtener las comodidades actuales de la época sin cambiar la apariencia. Un ala del palacio se transformó en enormes departamentos para alojar a los futuros herederos de la familia.

El Dr. Durini personalmente rediseñó el jardín para acomodarlo a sus nuevas dimensiones. Se construyeron nuevas fuentes como
la de los Párvulos y la de Venus, además de la piscina artística con esculturas de mármol blanco y la profusión de vasos de mármol en los jardines dibujados.

 


 


Sin temor, sin inquietud. Ese es el significado del nombre de un palacio, SANS SOUCI, y realmente para vivir en él no hay que tener temor de hacerlo en un mundo diferente, en unas dimensiones muy distintas a las del común de los mortales, en ambientes cargados de poesía y buen gusto, a vivir como si se fuera el protagonista de un cuento de hadas.

Su diseño, obra del arquitecto Renée Sargent, nos recuerda al Petit Trianon de Versalles y su escalinata principal al gran palacio francés.

Admiramos sus varios mármoles, traídos fundamentalmente de Italia, sus pisos de roble de Eslavonia, sus fastuosas puertas, ventanas y herrajes principescos venidos de Francia, sus salones versallescos, que reflejan a su visitante una y diez veces en "Los Espejos".

Posee una tapiz flamenco del siglo XVII espectacular y un juego de sillones que perteneció al Gral Manuel Belgrano, entre tantas reliquias. También un ascensor todo labrado, y ese piano blanco alucinante en el salón de los espejos.
 

 

 

 

 

  El Sans Souci inspiró al escritor Manuel Mujica Láinez para ambientar su novela “Aquí vivieron” y más recientemente, el cineasta Francis Ford Coppola realizó las principales locaciones de “Teatro” en la casona que mira al río.

El cardenal Santiago Copello fue uno de los dueños de este edificio que también perteneció a la Curia Metropolitana. Actualmente los títulos de propiedad están en manos de la familia Durini.

 
           

 

 

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