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AMOR ... curiosidades
HOMBRES y MUJERES QUE SE DESTACARON
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MARIQUITA S�NCHEZ DE THOMPSON
No le import� ser la rebelde de un Buenos Aires pacato a los 18 a�os.
Con la fuerza de su personalidad logr� vivir fiel
a los dictados de su coraz�n. Fue esposa de Mart�n Jacobo Thompson y luego de Juan Washington de Mendeville.
Mar�a Josefa Petrona de Todos los Santos S�nchez de Velazco, conocida como Mariquita S�nchez, naci� en Buenos Aires el 1� de noviembre de 1786, en la calle San Jos� -actual Florida-, en el hogar de sus padres: el granadino Cecilio S�nchez de Velazco y la porte�a Magdalena Trillo. El padre de Mariquita, un renombrado comerciante quer�a que su hija se casara con quien �l elija, para asegurar un beneficio material a la nueva familia. Pero Mariquita, estaba obstinada en casarse por amor con quien ella eligi�, que tambi�n la ama. Esa historia es una verdadera bisagra entre la mentalidad de un siglo y la del siguiente.

Maria de Todos los Santos S�nchez de Velazco
Ya adolescente Mariquita a sus 14 a�os inici� un romance con su pariente, el alf�rez de fragata Mart�n Jacobo Thompson de 23 a�os, contando con la gran oposici�n de su padre que le ten�a previsto otro candidato que gozaba de su preferencia. Un hombre de 50 a�os Diego del Arco fue el candidato elegido por su padre. Ante su negaci�n su progenitor la confin� en su quinta de San Isidro, a la que tambi�n el impetuoso Thompson asisti� para mantener con ella furtivos encuentros y hasta deb�a disfrazarse de mendigo, horticultor o pescador para esas secretas citas.
Descubierto el juego, su padre termin� por recluirla en la Santa Casa de Ejercicios de Buenos Aires donde se mandaban las hijas rebeldes o descarriadas esposas infieles. Con ayuda del virrey del Pino Mart�n fue enviado a Montevideo. Luego de tres largos a�os de oposici�n, el padre de Mariquita muri� en 1802, por lo que los novios pudieron contraer matrimonio en 1805 y traer cinco hijos al mundo: Clementina (1807), Juan (1809), Magdalena (1811), Florencia (1812) y Albina (1815). Mart�n J. Thompson debi� ausentarse del pa�s para representarlo ante el gobierno de los Estados Unidos, embarc�ndose el 8 de febrero de 1816. Sin saberlo, aquel fue el �ltimo d�a que Mariquita vio a su marido, ya que �ste perdi� la raz�n estando en Washington y muri� en viaje de regreso.
Apenas seis meses despu�s de aquel suceso, Mariquita contrajo nuevo matrimonio, en 1820, con Juan Bautista Washington de Mendeville que al poco tiempo tuvo un hijo pero se separaron. Mar�a S�nchez de Mendeville falleci� en su casona de la calle Florida el viernes 23 de octubre de 1868 a los ochenta y dos a�os de edad, y sus restos descansan en el cementerio de la Recoleta.
HECHOS CURIOSOS
Jos� M�rmol estudiante de derecho y vecino de San Isidro se inspir� en Mariquita para componer Amalia.
En su hogar se cant� por primera vez el Himno Nacional Argentino. Ella fue quien interpret� las primeras estrofas del Himno.� A su casa de Buenos Aires concurrieron Liniers, Pueyrred�n, San Mart�n, Alvear, Balcarce, Sarratea, Rivadavia, Brown, fray Cayetano Rodr�guez, Esteban de Luca, Vicente L�pez y Planes y Blas Parera, este �ltimo fue quien hizo escuchar por primera vez las estrofas del Himno Nacional en una de aquellas veladas.
Mariquita era la madrina de Isabel Walewski, quien vivi� solamente cincuenta d�as. Isabel era la hija del Conde Alejandro Walewski, hijo a su vez de la Condesa Mar�a Walewska, la amante polaca de Napole�n Bonaparte.
Su retrato se encuentra junto a los de otras mujeres argentinas relevantes en el Sal�n de las Mujeres de la Casa Rosada de Buenos Aires, inaugurado por la Presidenta Cristina Fern�ndez de Kirchner en marzo de 2009.

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Macoco �lzaga Unzu�
La vida del legendario playboy...Buen mozo, deportista, millonario y seductor fue la personificaci�n ideal del playboy de los a�os locos.
El Isidoro Ca�ones porte�o (1901-1981)

Su fama de play-boy lo llev� a la ruina. Era el s�ptimo hijo de �ngela Unzu� y F�lix David de �lzaga era el s�ptimo hijo de �ngela Unzu� y F�lix David de �lzaga. Su verdadero nombre era Mart�n �lzaga Unzu� y hab�a nacido en 1901 en Mar del Plata, en unas vacaciones de sus progenitores. Fue a los mejores colegios argentinos y europeos, pero fue pr�cticamente echado de todos. Se cri� en la mansi�n de Alvear 1345, hoy sede del Jockey Club.
Lo dejaron internado en una escuela inglesa, no encontr� mejor manera de liberarse que prenderle fuego a medio colegio.
En un reportaje declar� haber heredado 5.000 hect�reas de sus padres. Y las supo gastar en todo lo que le gustaba.
Entre sus amigos estaban Chevallier, Chaplin y la Mistinguette -a los tres les ense�� a bailar tango-, los Windsor o Ginger Rogers- a quien trajo a Buenos Aires por pedido de Per�n. Tampoco le faltaron romances - amante de famosas estrellas de cine -como Rita Hayworth, Gloria Swanson, Mae Murray, la Garbo, la Claudette Colbert y Dolores del R�o. Amigo de presidentes -como Per�n, Ren� Coty, Alvear y De Gaulle-, de figuras de la nobleza -como el duque de Windsor y el bar�n R�d�- y de mafiosos y polic�as como Al Capone y Eliot Ness. Tambien amigo de Saint-Exup�ry, vol� con �l en el legendario avi�n Lat� 25. Conoci� a Gardel, con quien se cruz� en sus primeros viajes a Par�s y a quien contrat� para que cantara en una fiesta suya. Gardel no quiso cobrarle, pero �l le pag� de todos modos, mucho m�s, seg�n su costumbre.
Fue el primer corredor argentino ganador de un premio internacional. Trajo los modelos m�s lujosos y la �ltima novedad en coches de carrera. Gran entusiasta del automovilismo, corri� en importantes premios internacionales. Sus picadas con su auto frente al hip�dromo, que no dejaban dormir al presidente Marcelo T.de Alvear.
En los cabarets porte�os, hac�a cerrar las puertas y �l pagaba todo el gasto de la noche. Se llevaba elencos enteros del teatro de revistas a sus aguantaderos. Consegu�a permisos de importaci�n intercambiando queridas por decretos o reglamentos, ya que era amigo de ministros y embajadores. Trajo el espect�culo del Lido de Par�s completo a un teatro de Revistas de Buenos Aires, invitando a Jean Cocteau y a Picasso a la Argentina, invitaci�n de la que los artistas se excusaron por "ser demasiado largo el viaje". Conoci� a Dal�. Introdujo los esqu�es acu�ticos y las primeras lanchas deportivas. Viajaba repentinamente a Par�s nada m�s que para comer con Sarah Bernhardt.
En 1924, conoce al boxeador Luis �ngel Firpo y gracias a �l frecuenta a los g�ngsters que manejan el negocio. Al Capone, fue obligado a ser su Socio en el famos�simo Cabaret "El Morocco", en New York. Antes hab�a tenido uno llamado Bath Club que debi� cerrar cuando la mafia se lo rompi� todo. En esos a�os conoci� a Eliot Ness. Su verdadera fuente de ingresos, le confiesa a Serra, era el Morocco, el club nocturno m�s caro del mundo. En el Morocco sol�an encontrarse Marilyn Monroe y Truman Capote. El esplendor del lugar sigui� durante 32 a�os, y aunque Macoco fue su due�o s�lo los tres primeros -vendi� su parte a Perona porque al no renunciar a la nacionalidad argentina los impuestos le com�an las ganancias- tuvo siempre su mesa reservada y jam�s le permitieron pagar un trago.
A los veinte a�os, empez� a veranear en Biarritz, donde se divert�a como loco con los dem�s argentinos que veraneaban all�. En el Golf Club de Chiverta conocer�a a una estadounidense angelical, Gwendolyn Robinson, con quien estar�a casado ocho a�os y tendr�a una �nica hija, Sally. La luna de miel fue en la suite m�s cara del Port Palace Hotel, M�naco, donde pidi� que retiraran todos los muebles y objetos pues no le gustaban, llamando a su decorador personal para poner esa suite a su gusto.
En 1941 Macoco se casa en segundas nupcias con Kathleen Kay Williams (1916-1983) , la m�s cotizada de las modelos de New York, modelo de VOGUE que posaba para los anuncios de los cigarrillos Chesterfield. Tres a�os despu�s se divorcian. Ella se cas� con Clark Gable, al que Macoco llama " el orejudo". Ella fue la madre del �nico hijo leg�timo de Clark, que naci� en 1961, luego del fallecimiento del actor.
Lo desheredaron unas tias sin darle siquiera la oportunidad de defenderse. Macoco pas� sus �ltimos d�as rodeado de sus gatos siameses y mor�a en Buenos Aires en noviembre de 1982, deprimido, agobiado por las deudas despu�s de haber despilfarrado sus fortunas.
HECHOS CURIOSOS
Hubo una vez en que los due�os de Gath y Chavez le prohibieron exhibir en la vidriera su Sunbeam ganador en Marsella, aunque el Gerente se lo hab�a prometido. Calculando distancia y velocidad atraves� los vidrios ante los azorados transe�ntes y coloc� el autom�vil con absoluta tranquilidad en el lugar que crey� conveniente, diciendo con la altaner�a "Mi glorioso autom�vil se queda all�. Yo pago lo que se haya roto".
Macoco tuvo en Buenos Aires la primera boutique, donde introdujo los primeros trajes de ba�o sin piernas y el primer pantal�n de mujer.
Entre sus travesuras, figura haber lanzado enanos desnudos por la calle Florida simplemente para divertirse.
Macoco fue socio de Arist�teles Onassis para timar a las compa��as de seguros en plena Segunda Guerra Mundial, comprando y hundiendo viejos nav�os.
Su �dolo fue su hermano mayor F�lix Saturnino Pedro Jos� de �lzaga Unzu� quien al casarse con Elena Pe�a Unzu� Lezica hizo construir, como su vivienda, la mansi�n que hoy ocupa el Hotel Four Seasons. Otro hermano suyo, Rodolfo Enrique, fue el padre del conocido Rolo de �lzaga. Sus hermanas fueron Josefina Celina Victoria y Mar�a In�s de la Concepci�n del Coraz�n de Jes�s.
Su primer amor, plat�nico y adolescente, fue una hija del Zar de Rusia, nada menos, quien nunca se enter�, naturalmente. "Cuando fue encarcelada por los bolcheviques habr�a dado mi vida por ella" confesar�a.
Felicitas Guerrero, viuda de Mart�n de �lzaga, fue un antepasado suyo. Victoria Ocampo fue su prima segunda y su esposo Adolfo Bioy Casares fue su amigo. Tambi�n Borges.
En diciembre de 1938, Argentina vibra con la visita de un autentico gal�n de todos los tiempos, nada menos que Tyrone Power, quien, al parecer, era un viejo conocido de "Macoco" y tan especial era este vinculo amistoso, "que no se despegaban un solo minuto".
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Maria del Carmen Puch de G�emes... esposa de Mart�n Miguel de G�emes
Carmencita Puch toc� el cielo con las manos el d�a en que Mart�n Miguel de G�emes le propuso casamiento. Casi podr�a decirse que hab�a nacido am�ndolo. Pero junto a el tambi�n conoci� el infierno.
G�emes, hombre de muchas mujeres, se hab�a enfrentado al padre de su prometida -Juana Mar�a Saravia- cuando �ste le exigi� que cortara las relaciones amorosas, paralelas al noviazgo que manten�a con una juje�a. Deshecha la boda, Macacha (Magdalena G�emes de Tejada), hermana del caudillo, que conoc�a el enamoramiento de Carmencita hacia Mart�n Miguel, le insisti� a su hermano para que se fijara en ella. En una semana arregl� el matrimonio; cuando en 1815 se casaron, �l ten�a treinta a�os y ella dieciocho. Este extra�o gaucho aristocr�tico se llevaba la perla salte�a. De una belleza casi perfecta, los cabellos rubios le enmarcaban un rostro de �ngel donde relampagueaban los ojos de un azul profundo. No s�lo era la m�s hermosa de la sociedad de Salta, sino que destacaba por la dulzura de su car�cter.
Maria naci� en Salta el 21 de febrero de 1797 y era hija hija del Teniente Coronel Domingo Puch Vidart (e) y Dorotea Velarde. Proven�a de una familia de abolengo y numerosa fortuna. La familia Puch era propietaria de la estancia Posta del Arenal.
Carmencita se mantuvo sometida a una constante vigilia, a un presentimiento permanente que la atormentaba con la bala traidora que los separar�a. Carmen Puch vivi� oteando el horizonte desde el mirador de su casa; desmay� en su salud una y mil veces por el pavor de no volver a verlo. Hasta que su fantasma se hizo realidad.

Enterada de la muerte de su esposo, Carmencita se cort� el cabello, y se encerr� en su habitaci�n donde el 3 de abril de 1822, muri� de amor a los 25 a�os, dejando hu�rfanos a sus peque�os Mart�n y Luis e Ignacio (que G�emes no conoci�), falleci� al poco tiempo de nacer.
HECHOS CURIOSOS
G�emes estudi� en Buenos Aires, en el Real Colegio de San Carlos. A los catorce a�os ingres� a la carrera militar y particip� en la defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas como edec�n de Santiago de Liniers. En esas circunstancias fue protagonista de un hecho ins�lito: la captura de un barco por una fuerza de caballer�a. Una violenta bajante del R�o de la Plata hab�a dejado varado al buque ingl�s "Justine" y el jefe de la defensa, Santiago de Liniers orden� atacar el barco a un grupo de jinetes al mando de Mart�n G�emes.
G�emes falleci� a los 36 a�os. Al morir se convirti� en el �nico general argentino ca�do en acci�n de guerra externa.
El apellido Vidart en San Juan ha formado parte de la vida pol�tica y social de la provincia en numerosas ocasiones. Lo notable es poder resaltar como directamente o indirectamente, la sangre Vidart en el cuerpo de Carmencita, esposa de G�emes; es la misma de la sangre Vidart que hubo y hay en los descendientes de Juan de la Cruz Vidart y Rosario Ruiz hasta nuestros d�as.
Mart�n y Luis, los hijos del matrimonio G�emes Puch quedaron al cuidado de las t�as maternas. El recuerdo de G�emes encend�a pasiones encontradas.
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ALFONSINA STORNI
Alfonsina Storni, poetisa contempor�nea argentina, naci� en 1892 en la ciudad de Laggagia, Suiza, y emigr� con sus padres a la Argentina cuando era una ni�a. Durante su infancia vivi� en la provincia de San Juan. Se ha destacado por defender los derechos de la mujer. Madre soltera rompi� tab�es. En sus art�culos dijo: "Yo quiero que me juzguen con la moral de los hombres". Fue la primera mujer que concurri� a un banquete literario.
En San Juan concurri� al jard�n de infantes y desarroll� la primera parte de su infancia. A principios del siglo XX la familia se mud� a Rosario, donde su madre fund� una escuela domiciliaria y su padre instal� un caf� cerca de la estaci�n de ferrocarril Rosario Central. Fundaron una peque�a empresa familiar, y a�os despu�s, las botellas de cerveza etiquetadas �Cerveza Los Alpes, de Storni y C�a�, comenzaron a circular por toda la regi�n. Alfonsina se desempe�� como mesera en el negocio familiar, pero dado que este trabajo no le gustaba se independiz� y consigui� empleo como actriz. En 1911 se traslad� a Buenos Aires, llevando consigo sus pocas pertenencias.
Arrib� a la estaci�n del ferrocarril del Norte (actualmente Retiro) y se hosped� en una pensi�n hasta el a�o siguiente. El 21 de abril cuando ella tenia 20 a�os naci� su hijo Alejandro en 1912, sin padre conocido; el parto se llev� a cabo en el hospital San Roque (hoy Hospital Ramos Mej�a). M�s tarde madre e hijo se debieron mudar a una casa compartida con un matrimonio. Descans� unos meses y en 1913 consigui� trabajo de cajera en una farmacia y posteriormente en la tienda A la ciudad de M�xico. Realiz� algunas colaboraciones en la revista Caras y Caretas, se supone mediante recomendaci�n.

En Caras y Caretas se relacion� con Jos� Enrique Rod�, Amado Nervo, Jos� Ingenieros y Manuel Ugarte; fue con los dos �ltimos con quienes su amistad fue m�s profunda. Con este empleo, su situaci�n econ�mica mejor�, por lo que pudo realizar viajes frecuentes a Montevideo, donde conoci� a la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou y al que ser�a su gran amigo, el escritor tambi�n uruguayo Horacio Quiroga. Alfonsina acompa�aba a Quiroga al cine, a las tertulias literarias y a escuchar m�sica: a los dos les gustaba Wagner.
Frecuentemente viajaron a Montevideo y se tomaron fotograf�as, donde aparecen alegres.
Esta relaci�n finaliz� en 1927, cuando el escritor conoci� a Mar�a Elena Bravo y contrajo su segundo matrimonio. Nunca se supo si �l y Alfonsina fueron amantes, ya que no abordaban el tema del amor como tales. S� se sabe que ella apreciaba a Quiroga como un amigo que la comprend�a y que le dedic� un poema cuando �l se mato con cianuro en el Hospital de Cl�nicas al saberse condenado por un c�ncer. Tambi�n en un recreo del Tigre se suicido Leopoldo Lugones cuyas causas jam�s han sido develadas. Fueron muertes que movilizaron a Alfonsina.
Un d�a, cuando se estaba ba�ando en el mar, una ola fuerte y alta le peg� en el pecho a Alfonsina, quien sinti� un dolor muy fuerte y perdi� el conocimiento. Sus amigos la llevaron hasta la playa. Cuando recobr� el conocimiento descubri� un bulto en el pecho que hasta el momento no se notaba pero en esa oportunidad se pod�a tocar con la mano. Fue diagnosticada con c�ncer de mama, del cual fue operada en 1935 en el Sanatorio Arenales. Se pensaba que era un tumor benigno, pero en realidad ten�a ramificaciones. Su reposo lo realiz� en �Los Granados�, una quinta del periodista Natalio Botana y su esposa en Don Torcuato. Se suicid� en Mar del Plata arroj�ndose de la escollera del Club Argentino de Mujeres. Hay versiones rom�nticas que dicen que se intern� lentamente en el mar a la una de la madrugada.

En las proximidades del sitio en donde la escritora Alfonsina Storni se quit� la vida el 25 de octubre de 1938, hay un sencillo monumento recordatorio obra del reconocido escultor Luis Perlotti (1942). Su cuerpo fue velado inicialmente en esa ciudad balnearia y finalmente en Buenos Aires. Actualmente sus restos se encuentran enterrados en el Cementerio de la Chacarita.

HECHOS CURIOSOS
En abril de 1921 ingres� como docente en la Escuela para Ni�os D�biles del Parque Chacabuco, una instituci�n creada por Hip�lito Yrigoyen para contrarrestar los efectos de la pobreza, albergando a ni�os mal alimentados o raqu�ticos. Se los trataba con un programa de sol y ejercitaci�n f�sica. Alfonsina no se sent�a a gusto en este empleo porque dec�a que las autoridades no eran comprensivas con ella.
Alfonsina intervino en la creaci�n de la Sociedad Argentina de Escritores y su participaci�n en el gremialismo literario fue intensa. Se convirti� en asidua a las pe�as del caf� Tortoni y de la agrupaci�n Signo que se reun�a en el hotel Castelar.
Quinquela y Alfonsina estrecharon una amistad inquebrantable y de por vida. Integraron la movida intelectual porte�a del grupo Anaconda, con escritores y personajes como Horacio Quiroga y Baldomero Fern�ndez Moreno. Se encontraban en la pe�a Signo, en el subsuelo del Hotel Castelar, en cuya habitaci�n 704 se alojaba el poeta Federico Garc�a Lorca. En esos encuentros recitaban poemas y Alfonsina, con excelente voz y sentimiento, cantaba tangos. En esos tiempos estrecharon lazos con Pablo Neruda.
All� por 1938, exactamente el 27 de enero, Quinquela y los compa�eros de La Pe�a recibieron la noticia del suicidio de Alfonsina. �l la hab�a acompa�ado al m�dico el d�a que le diagnosticaron c�ncer. Quinquela supo de inmediato de su tristeza y conoc�a de siempre su gran fascinaci�n por el mar. La noticia del suicidio no fue sorpresa. El d�a anterior hab�a le�do su �ltimo poema que public� el diario La Naci�n: Voy a dormir. A la una de la ma�ana Alfonsina se hab�a arrojado de la escollera. Los amigos de La Pe�a, encabezados por Quinquela, impulsaron la venta del piano de la bodega del Tortoni y con el dinero erigieron un mausoleo en su homenaje en el cementerio de la Chacarita. La tristeza provocada por Alfonsina no era la primera ni ser�a la �ltima. Tambi�n Horacio Quiroga que se suicida con cianuro y Lugones otro que hab�a decidido tomar las riendas de su vida o de sus muerte.
En el cementerio de la Chacarita esta en un lugar que se llama "Recinto de las personalidades" a cielo abierto. Alli tambi�n descansan : Quinquela Mart�n, Luis Sandrini, Oscar G�lvez, Ringo Bonavena, Jos� Maria Gatica, Evaristo Carriego, Vito Dumas, Carlos Gardel, Homero Manzi, Bernardo Houssey, Jos� Ingenieros, Tita Merello, Jorge Newbery, Alberto Olmedo, Jorge Porcel, Astor Piazzolla, Lolita Torres, Leonardo Favio, Maria Vaner, Gilda, Maria Elena Walsh entre otros.
El traslado de sus restos hacia el cementerio por la Avenida Quintana fue un verdadero acontecimiento publico como la muerte de Gardel . Fue enterrada en el cementerio de la Recoleta en la b�veda de la familia Botana. A�os despu�s sus restos fueron trasladados al cementerio de la Chacarita.
En el oto�o de 2002, Alejandro Storni, hijo de Alfonsina, ten�a noventa a�os, dos hijos, cuatro nietos y dos bisnietos.
Buenos Aires es un hombre, grande los pies y las manos y peque�a la cabeza.
Alfonsina Storni
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VICTORIA OCAMPO
Vanguardista, autentica, vivaz, visionaria. Una mujer que se anim� a ir contra las reglas, amante de Juli�n Mart�nez
Escritora. Naci� en 1891 en el seno de una aristocr�tica familia argentina. Fund� la revista Sur en 1931 y se convirti� en una infatigable animadora cultural. Muri� en 1979. Fue hija de familias terratenientes, due�as de las mejores tierras de Pergamino y por lo tanto una de las m�s ricas. Hija de Manuel Ocampo, ingeniero especializado en puentes y con tendencia a la melancol�a y Ramona Aguirre �llamada La Morena por su cutis de criolla� una belleza de la �poca y madre cari�osa.
Ambos de familias acaudaladas de clase alta. Victoria fue la primog�nita de seis hermanas mujeres.
Gracias a su gran poder�o econ�mico ten�an la posibilidad de viajar siempre a Europa, y de ah� la mirada europea, vanguardista, que ten�a Victoria al escribir. Sent�a que constru�a la historia del pa�s, que contribu�a a cambiar cosas de esta sociedad al traer lo nuevo. Tuvo cinco hermanas mujeres, todas ellas hablaban ingl�s y franc�s a la perfecci�n y castellano s�lo con las criadas. En su adolescencia tom� clases de dicci�n, y so�aba con ser actriz pero su familia no la dej� porque para la �poca ese era un trabajo muy bajo, por lo tanto s�lo le permit�an disfrazarse y jugar a ser artista en su casa.
Las salidas por ese entonces eran los grandes bailes y comidas que se hac�an en las lujosas casas de las familias m�s ricas, a las cuales Victoria y los Ocampo acud�an con frecuencia. All� bailaba y se relacionaba con much�sima gente pero solo hablaban en ingl�s y franc�s y no bailaban m�s de dos canciones con el mismo hombres porque sino de inmediato su familia quer�a casar a las m�s jovencitas.

A los 20 a�os, su familia arregla su noviazgo con un abogado llamado Bernardo de Estrada (M�naco) proveniente de una familia patricia dogm�ticamente cat�lica y conservadora. Con �l estuvo dos a�os de novia y en 1912 se cas�. En diciembre realizan el viaje de bodas a Europa. Asiste en Par�s al estreno de La consagraci�n de la primavera de Stravinsky, por los Ballets Russes de Diaghilev. Conoce a Ricardo G�iraldes y a su mujer, Adelina del Carril. Unos a�os m�s tarde G�iraldes escribe la novela Xaimaca, cuya protagonista est� inspirada en Victoria.
Tres d�as antes de su cumplea�os en Roma conoce a Juli�n Mart�nez, diplom�tico, primo del marido y se enamora (un buen mozo amante de Coco Chanel y el padre de su hijo). Juli�n fue amante de Victoria por 14 a�os y con quien apasionadamente y estando cada uno en su casa le�an simult�neamente las mismas p�ginas de los libros y luego las comentaban al verse, tanto fue el amor que se ten�an que se hicieron una casa para poder encontrarse.
Victoria se hab�a instalado con su marido en la casa de la calle Tucum�n pero cada uno en un piso distinto y s�lo se re�nen en eventos sociales para guardar las apariencias. Juli�n Mart�nez Estrada: Era m�s de 15 a�os mayor que Victoria, M�naco Estrada.
Diplom�tico, seg�n Manuel Mujica L�inez era "el hombre m�s buenmozo de la �poca". Un d�a Victoria llega demasiado lejos: cree estar embarazada, y piensa en suicidarse; algo de aquel temor es, en parte, falsa alarma, pero algo mucho m�s fuerte es el presagio que ya no puede deso�r. Todo termina, entonces, todo empieza a terminar.
Un a�o despu�s de la ca�da del peronismo, en 1956, se la distingue con la presidencia del Fondo Nacional de las Artes. En 1963, vuelve a Par�s. Y es en esa ciudad, a la que hab�a aprendido a amar desde peque�a, donde experimenta los primeros dolores del c�ncer.
HECHOS CURIOSOS
Tan atrevida y despreocupada por los dichos de la gente, se empe�� en aprender a conducir su auto, lo que la convirti� m�s tarde en la 1� mujer que obtuvo el carnet de conductora del ACA.
Primer viaje a Europa con toda la familia. Como buena familia aristocr�tica se embarcan llevando consigo varios sirvientes, dos vacas (para la leche fresca diaria), cajones de pollos y gallinas.
Para 1953 la revista Sur hab�a tenido un claro perfil antinazi, antifascista y antifranquista, y celebrado el triunfo aliado en la Segunda Guerra Mundial. Paralelamente, festej� la ca�da del gobierno de Juan Domingo Per�n a manos del golpe militar de la Revoluci�n Libertadora en 1955. El 8 de mayo, mientras descansa en Mar del Plata. Se trataba de alguna manera de fastidiarla y molestar a esta mujer que era opositora a Per�n". Permaneci� veintis�is d�as presa. La polic�a allana su casa y se lleva a Victoria como presa pol�tica a la c�rcel de El Buen Pastor. Es acusada de posesi�n de armas y complot.
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LUCIO VICTORIO MANSILLA
Hijo de la hermana de Rosas, Agustina y sobrino de Rosas
Un hombre de nuestra historia que protagoniz� mas duelos que nadie. Fue hijo primog�nito del coronel federal Lucio Norberto Mansilla (considerado h�roe de la batalla de la Vuelta de Obligado) y de Agustina Ortiz de Rozas (hermana menor de Juan Manuel de Rosas), joven de 15 a�os a quien se llamaba la belleza de la federaci�n.

Periodista, escritor, militar y diplom�tico, un hombre con gran sentido del humor, del honor y del amor.
Lucio Victorio Mansilla (Buenos Aires,1831 - Par�s,1913) fue un general de divisi�n del Ej�rcito Argentino, as� tambi�n periodista, escritor, pol�tico y diplom�tico. Naci� en una casa del barrio de San Telmo, edificada en la esquina de las calles Tacuar� y Potos� (hoy Alsina), conocida en la �poca colonial como "el presidio viejo". Luego de pasar por varios colegios fue empleado en la firma familiar de Adolfo Mansilla y Cia. donde llevaba los libros de contabilidad.
En esa �poca, a los 16 a�os se enamor� de Pepita...
hija de inmigrantes franceses que era modista y trabajaba en una tienda de gorras, en tanto su madre regenteaba un hotel de la calle San Mart�n.
Junto con su enamorada planearon su fuga a Montevideo en una barcaza alquilada al efecto, pero por la infidencia de un amigo la maniobra fue descubierta, la joven internada en un convento y el don Juan confinado en la c�rcel desde donde fue devuelto al seno familiar.
In�tilmente trat� de convencer a su madre de sus buenas intenciones pues ella exigi� su disculpa y la entrega de la correspondencia y retrato de su novia, a lo cual se neg�, motivo por el cual aquella decidi� mandarlo a la estancia familiar sita en el "Rinc�n de L�pez", desembocadura del R�o Salado en la Bah�a de Samboromb�n, que regenteaba su t�o Gervasio, desde la cual hizo una escapada hasta Chascom�s, donde en la casa de su otro t�o Prudencio.
Conoci� y se enamor� de una de sus primas, Catalina, con la cual luego se casar�a.
Vuelto a Buenos Aires fue enviado a trabajar al saladero familiar sito en las cercan�as de San Nicol�s que estaba a cargo de su padre, donde viv�a en la casa de este �ltimo sita en dicho pueblo. All� entreten�a sus ratos de ocio en la lectura de libros que extra�a de la biblioteca paterna. Un d�a fue sorprendido por su progenitor leyendo el "Contrato social" de Rousseau, lo que determin� que su padre, temiendo que tales lecturas llegaran a o�dos de su t�o Juan Manuel poco afecto a aquellas inclinaciones donde decidi� mandarlo en comisi�n con el objeto de adquirir mercader�as en un viaje a la India, pa�ses de Oriente y Europa.
Conoci� lugares ex�ticos para la �poca como Calcuta y Egipto, terminando su viaje en Londres y Par�s.
Enterado del levantamiento de Urquiza contra su t�o, y preocupado por la suerte de su familia, regres� al pa�s luego de tres a�os de ausencia. En 1852 entr� al ej�rcito, militando entre los partidarios de la Confederaci�n. Luego del derrocamiento de Rosas, como consecuencia de la batalla de Caseros emprendi� otro viaje a Europa, en compa��a de su padre y de su hermano Lucio Norberto, compartiendo parte del trayecto hasta Brasil con Sarmiento.
De regreso, en agosto de 1852, renaci� el romance con su prima hermana Catalina, hija de Prudencio Rosas con quien contrajo enlace el 18 de septiembre de 1853.
La joven Catalina Ortiz de Rosas y Almada ten�a entonces diecinueve a�os y Lucio 21 a�os. El matrimonio tuvo cuatro hijos: dos varones, Andr�s P�o y Le�n Carlos, que murieron siendo ni�os y dos mujeres, Mar�a Luisa y Esperanza, que tambi�n murieron a temprana edad, la primera a los veinticinco a�os y la segunda a los veinticuatro. El matrimonio no gozaba de buena relaci�n. La vida p�blica de Mansilla comienza con un episodio bastante particular.
El 22 de junio de 1856, en el Teatro Argentino, ante unos dos mil espectadores ret� a duelo al escritor y senador Jos� M�rmol, que hab�a ofendido a su padre. Pero el autor de Amalia prefiri� valerse de sus influencias y hacerlo encarcelar y desterrar.
En 1857 Lucio se traslad� a Paran�, capital de la Confederaci�n comenz� su carrera period�stica en el peri�dico El Nacional Argentino del que llegar�a a ser director y propietario. Cumplido los tres a�os de destierro, regres� a Buenos Aires y al periodismo con el peri�dico La Paz. Realiz� periodismo pol�tico y fue secretario de Salvador Mar�a del Carril. Intervino en la Guerra del Paraguay; asisti� a la batalla de Humait� y a los combates de Estero Bellaco, Tuyut�, Boquer�n y Sauce. Sufri� una herida en las lomas de Curupayt�. En 1868 alcanz� los grados de mayor y teniente coronel y se desempe�� como secretario militar del general Emilio Mitre hasta que dej� en su reemplazo a su amigo el teniente coronel Agust�n Mari�o. M�s adelante ascendi� a coronel, gracias a su apoyo a la campa�a a la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. En virtud de ello, pretendi� que el sanjuanino lo nombrara ministro de guerra de su gabinete, pero �ste no accedi� y en cambio lo destin� al servicio de la frontera sur de C�rdoba, bajo las �rdenes del general Arredondo.
PERDIDAS FAMILIARES
Hacia fines de 1895 falleci� su mujer, Catalina, de lo cual se enter� meses m�s tarde, pues se encontraba en misi�n en Niza. En 1896 se radic� en Par�s, desde donde pidi� su baja del ej�rcito y dos a�os m�s tarde public� una biograf�a sobre su t�o Juan Manuel de Rosas con el car�cter de ensayo hist�rico-psicol�gico y luego dos ensayos pol�ticos, "Para entonces durante la epidemia de fiebre amarilla en Buenos Aires (1871) ya hab�a fallecido su padre y su hijo mayor y luego sus otros dos hijos corrieron la misma suerte a causa de distintas enfermedades.
SEGUNDAS NUPCIAS Y FALLECIMIENTO
Ten�a 71 a�os cuando comenz� a redactar sus "Memorias", en las que recordar�a episodios de su infancia y juventud, mientras segu�a mandando desde Par�s apostillas para El Diario de Buenos Aires. Hacia fines de 1898 en un breve viaje que hace a su pa�s, conoce a M�nica Torrom�. Mansilla ten�a el doble de a�os que su prometida, pero a M�nica el detalle pareci� no importar. Ella era viuda de Huergo y oriunda de San Nicol�s cuyo padre hab�a instalado una firma comercial en Londres, donde contrae segundas nupcias el a�o siguiente para luego instalarse definitivamente en Par�s, en 1902, luego de realizar varias misiones diplom�ticas en otros puntos de Europa, funciones a las que renunci� en dicho a�o. Muri� poco antes de cumplir los 82 a�os en su departamento de la Rue V�ctor Hugo. En sus �ltimos a�os estuvo aquejado de una incipiente ceguera. Los diarios de Buenos Aires le dedicaron extensas necrol�gicas y Le Figar� de Par�s le dedic� una de sus p�ginas.
HECHOS CURIOSOS
La vida p�blica de Mansilla comienza con un episodio bastante particular. El 22 de junio de 1856, en el Teatro Argentino, ante unos dos mil espectadores ret� a duelo al escritor y senador Jos� M�rmol, que hab�a ofendido a su padre. Mansilla le atraves� el coraz�n. G�mez muri� en el acto. Mansilla corri� a su lado, lo abraz� y con los ojos llenos de l�grimas le bes� la frente y jam�s pudo olvidar esa tragedia. La muerte de Pantale�n G�mez lo acompa�� hasta el fin de sus d�as.
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VIRREY SANTIAGO DE LINIERS Y SU AMANTE LA PERICHONA
T�A ABUELA DE CAMILA O'GORMAN
Fue participe en el primer gran esc�ndalo en la �poca del Virreinato, cuando Don Santiago de Liniers, cincuent�n, se enred� con la francesa Mar�a Anita Perich�n de Vaudeville, alegre mujer conocida como "la Perichona", que se qued� sola en estas tierras cuando su marido el irland�s Tomas O�Gorman en Ville de Port-Louis decidi� regresar a Espa�a. Fue una especie de Primera Dama extraoficial para la �poca de las Invasiones Inglesas.
Nada discreta, sumamente atractiva e inclinada a la jarana, "la Perichona" asist�a a los desfiles militares con uniforme y a caballo, para esc�ndalo de las damas de buen ver. Lleg� de Francia junto con marido, padres y hermanos. Buena parte de las decisiones pol�ticas de Don Santiago de Liniers fueron tomadas en la cama de esta apasionada dama.

La bella Anita, desde su casamiento, hab�a sido poco feliz porque en seguida comenzaron a relucir los defectos de su c�nyuge debido a la vida desordenada que llevaba y a la incompatibilidad de caracteres. Tomas O�Gorma, comerciente, era el due�o de la fragata Ana. Fue sepultada en el Cementerio de la Recoleta, aunque, a pesar de figurar su ingreso en el registro del Cementerio, el mismo d�a de su muerte, no se sabe a ciencia cierta la ubicaci�n de su tumba. Lo que s� se sabe es que no fue sepultada en la b�veda de Tom�s O'Gorman.
HECHOS CURIOSOS
Santiago de Liniers se casa en primeras nupcias con Juana Ursula Menvielle. De ese matrimonio nace su hijo Luis y en segundas nupcias se casa con Mar�a Martina Sarratea y Altolaguirre, con quien tuvo 7 hijos.
La hija de Liniers se casa con Juan Bautista Perich�n hermano de la Perichona.
La casa que fue residencia del h�roe de la Reconquista de Buenos Aires, Don Santiago de Liniers y Bremond, pen�ltimo virrey del R�o de La Plata desde 1805 hasta fines de agosto de 1809, se encuentra en la Calle Venezuela 469, entre Defensa y Bol�var, en el barrio que antiguamente se conoc�a como Bajada de los Dominicos, por hallarse en sus proximidades el convento de Santo Domingo.
En la casa de los Sarratea se firma el rendimiento de la primera invasi�n inglesa. En 1869 el bisnieto de Sarratea Don �ngel de Estrada que creo la empresa Editorial Estrada, sobre Belgrano al 200. Luego se mudo a la calle Bol�var. All� se hacen los repuestos Rivadavia, el Nene, Belgrano, etc.
Ella viv�a en la calle Corrientes y Reconquista, antes calle San Mart�n.
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El cineasta y su adorable mentirosa, ambos estaban casados cuando se conocieron ...
Leopoldo Torre Nilsson y Beatriz Guido
Se conocieron en la casa de Ernesto S�bato, en 1951. Ella le llevaba tres a�os. El estaba casado y ten�a dos hijos. Pero al cineasta y la escritora los uni�, desde entonces, una pasi�n que ni los vaivenes del juego y las apuestas, a los que �l era aficionado, pudieron mitigar. En abril de 1951, en la casa de Ernesto y Matilde S�bato, Beatriz Guido conoci� a Leopoldo Torre Nilsson. Ella ten�a 29 a�os y �l, 26. "Fue un amor a primera vista. S�bato tard� en llegar a la cita, y cuando lleg� se disculp�, en el living. �Lamento �dijo� haberles hecho perder el tiempo.� Y Leopoldo le contest�: �No hemos perdido el tiempo�", recordar�a Beatriz en un reportaje, a�os despu�s. 
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Carlos Gardel
Fueron muchas las mujeres que dejaron un rastro indeleble en la vida de Carlos Gardel. Fue llamado Casanova del siglo XX. Carlos Gardel naci� en la ciudad de Toulouse, Francia, el 11 de diciembre de 1890. En 1893 su madre lleg� a la Argentina con su peque�o hijo de poco m�s de dos a�os. Su infancia transcurri� en los alrededores del Mercado de Abasto, su barrio por adopci�n, a partir de ese momento nace "El Morocho del Abasto".eUn tr�gico accidente a�reo en Medell�n termin� con su vida el 24 de junio de 1935. Uno de los m�s perdurables apodos que recibiera Carlos Gardel fue, sin duda alguna, �El Zorzal Criollo".
No obstante para nadie es desconocida la presencia de Isabel del Valle con quien Gardel mantuviera una curiosa y dilata relaci�n. Cuando se conocieron ella apenas ten�a 14 a�os. El le llevaba 20 a�os. Se ha hablado de una boda entre Gardel y la del Valle hacia 1925, que Isabel niega, aunque hay algunos elementos que la avalar�an. De todos modos, de haber existido esta boda, se presume fue disuelta o anulada posteriormente, ello justificar�a la no protesta de Isabel como heredera al morir Gardel.
| Gardel jam�s confes� en p�blico ning�n amor, aunque alguna vez le dijo a Vicente Padula: �No me enamor� nunca. Todas las mujeres valen la pena de que uno se enamore de ellas, pero darle exclusividad a una es ofender a las otras�. Tal vez por eso todos los nombres que se asocian a su vida amorosa (Azucena Maizani, Trini Ramos, Rosita Moreno, Gloria Guzm�n) no fueran m�s que romances pasajeros. |

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