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Justo Jos� de Urquiza
Tuvo en total 23 hijos
En Villa Teresa, sobre el r�o Uruguay, el general naci� en octubre de 1801. Sus padres eran Don Jos� Narciso de Urquiza y �lzaga y su madre Maria C�ndida Garc�a. En 1846, el que ya era considerado uno de los hombres fuertes del pa�s, rico y pr�spero, compr� la estancia San Pedro, a 20 kil�metros del Palacio San Jos�, la residencia que am� profundamente y que ten�a un lago artificial que navegaba un barco con el que recreaba el carnaval de Venecia. Fue tambi�n precursor de los ferrocarriles. Aprob� el proyecto del ferrocarril que un�a Rosario con C�rdoba.

Tuvo 23 hijos
De apetito sexual desenfrenado, este caballero tuvo amor�os con cientos de mujeres. Bastante reacio al matrimonio. Tuvo doce hijos naturales antes de la relaci�n con Dolores. Urquiza se hizo cargo de todos ellos atendiendo sus hijos y brind�ndoles posibilidades de estudio. No solo estudiaron en Buenos Aires sino que el general los envi� a Europa, Brasil y otros lugares.
Si alguna le gustaba, la se�alaba y le facilitaban el acceso a la dama. Concepci�n fue su primera hija. Naci� cuando el tenia 19 a�os. Los hijos naturales eran descendientes ileg�timos de padres solteros y se legitimaban en cuanto sus progenitores formalizaban el matrimonio.
Con Segunda Calvento tuvo 4 hijos todos varones. Con otra mujer Cruz L�pez Jord�n tuvo una hija llamada Ana. Otras mujeres que tuvo hijos fueron Juanita Zambrada que con ella tuvo dos hijos Justo Carmelo y Maria Juana. Otra de sus mujeres Transito Mercado Pasos le dio dos hijas C�ndida y Cloromida.
Justo Jos� de Urquiza y Dolores Costa

Dolores Costa
Una historia de amor
En 1851 el General estaba instalado en "El Palacio San Jos�" de Entre R�os pero viajaba constantemente por sus asuntos pol�ticos. En uno de sus reiterados viajes conoce a Dolores, la hija de Don Cayetano Costa y Micaela Brizuela. El iba a cumplir 50 y ella solo tenia 19 a�os. la conoci� en una gala de un teatro que se realiz� un baile la pareja bail� toda la noche ante la mirada de todos y ante Micaela, la madre de la bella mujer.
Ella...la mujer con quien por fin compartir�a su vida. Dolores se embaraza y el general la lleva a vivir con el. Llega al mundo una hija de ambos llamada Dolores pero le dec�an LOLA. Justa nace 17 meses luego de Lola. La pareja tuvo 11 hijos. Gran parte de los 18 a�os que Dolores comparti� con Justo lo paso de embarazo en embarazo. En San Jos� tambi�n viv�an las hijas que el general hab�a tenido con otras mujeres. Un famili�n !.
Se casaron la bella Dolores y el General en octubre de 1855. Tuvo que legitimar a sus 12 hijos. Luego de la muerte de su esposo tuvo que llevar el dolor entonces tiempo despu�s se radic� en Buenos Aires. Tambi�n tuvo que sobrellevar las muertes de dos de sus hijas por viruela. De C�ndida y Micaela. Solo 18 a�os comparti� con su amado. Luego de los 60 a�os se le diagnostica Carcinoma de �tero y Dolores muere en Buenos Aires en 1896.

Dolores Costa

El general y su familia antes de morir, Justa y Dolores a la izquierda y Lola a la derecha , el padre , y el peque�o del medio es Justito ahijado de Salvador Mar�a Del Carril y Tiburcia Dom�nguez.
Despu�s de su muerte...
La herencia se reparti� en su descendencia y fue a su hija Justa a quien le correspondi� la estancia San Pedro.

Retrato a l�piz de Dolores Costa que se encuentra en el Palacio San Jos�
HECHOS A DESTACAR
Urquiza se acostumbro desde la infancia a realizar las mas rudas tareas rurales. Su padre hab�a administrado los capos de Garc�a Z��iga y de Duval hasta que pudo independizarse.
El 11 de abril de 1870, 50 hombres se reunieron en San Pedro y partieron hacia el Palacio San Jos� con un objetivo claro: asesinar a Urquiza, al que en ese momento acompa�aban sus hijas Dolores y Justa. Las dos j�venes vieron a su padre, ya con un balazo en el rostro, recibir cuatro estocadas mortales: una en la espalda y tres en el pecho.

Estancia San Pedro
Justa Urquiza fue una joven testigo de ese horror, junto con sus hermanas y la madre. Con el tiempo, hered� San Pedro, extensa, ganadera y hasta cruzada por el r�o Gualeguaych�. Pero tras el crimen, a la familia no le faltaron dificultades. Simult�neamente se hab�a abatido a dos hijos mayores del caudillo, por lo que tras velarlo en Concepci�n del Uruguay y enterrarlo, la familia temi� las profanaciones, por lo que lo traslad� a la bas�lica, donde permaneci� por muchas d�cadas no identificado.
La estancia San Pedro, uno de los establecimientos m�s antiguos de la provincia, est� ubicada en Entre R�os, en el departamento Uruguay. Hace m�s de ciento cincuenta a�os que es propiedad de la misma familia, los descendientes de Justo Jos� de Urquiza. Luego de la muerte de Urquiza la estancia fue heredada por su hija Justa, casada a los 18 a�os en 1872 con el general Luis Mar�a Campos , militar Argentino de gran trayectoria, fundador de la escuela de Guerra. La primera parte del casco -que a�n perdura- fue construida en 1872, donde el general Luis Mar�a Campos tuvo su cuarto de soltero -que se conserva- hasta que se cas� con Justa.
La casa principal de San Pedro es del a�o 1872, aunque en 1928, sobre la primitiva edificaci�n, se construy� en 1928 la actual residencia en estilo Tudor con el complemento de un espl�ndido mobiliario. La casa de hu�spedes data de 1911. El casco se ampli� con proyecto del estudio de arquitectura de S�nchez Lagos y De la Torre con estilo Tudor que totaliz� dos mil metros cuadrados y le agreg� singular belleza, y hasta con un reloj de sol, vertical y que alhaja una pared exterior. En 1907, cuando la estancia manten�a 65 mil ha, muri� el general Campos y se construyeron la capilla g�tica Nuestra Se�ora del Carmen -con baptisterio, coro y �rgano a rollo- y la Casa de Hu�spedes, para atender a tanta visita amiga de la prole Campos Urquiza.
Los salones est�n decorados con objetos hist�ricos varios, como cartas, mobiliario y accesorios personales. Entre ellos, un saludo de pu�o y letra de Napole�n III, tallas del siglo XIII y perfumeros de los antiguos habitantes. Fuera de la casa principal, se conservan las construcciones utilizadas por quienes trabajaban las tierras de la estancia, que formaban casi un pueblo dentro de la misma: ba�os, escuela para los chicos, enfermer�a y hasta una pulper�a. Todo el parque est� cercado por majestuosos portones tra�dos de Francia. JUSTA URQUIZA DE CAMPOS falleci� el 12 de octubre de 1940, a los 85 a�os.
Los or�genes
La estancia fue adquirida en 1846 por Justo Jos� de Urquiza, que la destin� a la cr�a de vacunos y yeguarizos. Se llama San Pedro por el santo patrono de su estanciero fundador. Los primitivos estancieros antes produc�an carb�n aprovechando la abundancia de �rboles, adem�s de comercializar cueros vacunos. Luego fue vendida a Pantale�n Panelo en 1816. Treinta a�os despu�s la adquiri� el Gral justo Jos� de Urquiza. Las �nicas construcciones eran un rancho y un corral de palo a pique, que a�n subsiste, y es utilizado diariamente. La proximidad con San Jos� (20 km), hac�a innecesaria la construcci�n de una vivienda principal, por lo cual Urquiza orden� edificar una vivienda para el encargado, que para 1864 era Nicomedes Coronel. Cuando en 1872 el matrimonio Campos Urquiza se instal� en esta estancia, hicieron demoler la vieja casa y construir una nueva: Luis Mar�a Campos y Justa no quer�an que quedara en pie ni la sombra del Nicomedes Coronel quien participo en el asesinato de Justo Jos� de Urquiza. La remodelaci�n se concreta en 1928, pero llamativamente se conservan cuatro habitaciones originales y el mobiliario.
Durante sus a�os de esplendor, la estancia (que para 1920 ten�a cloacas) se parec�a un peque�o pueblo. Aqu� viv�an unas 1.500 personas, hab�a panader�a, galp�n de esquila, pulper�a, sala de primeros auxilios, el galp�n de los camperos, guarder�a de coches y monturas con piso de adoquines de madera y hasta una escuela, que a�n hoy funciona. Todas estas construcciones que los due�os de casa muestran a sus hu�spedes, dan cuenta del modo de trabajo de una estancia a principios del siglo XX. Sin embargo, de las 70 mil hect�reas que ten�a San Pedro en 1940 �a�o en que muere Justa� hoy s�lo se conservan 6.500. Y estas tierras est�n dedicadas a la actividad agr�cola �la soja es su principal producci�n� y ganadera. Cabalgatas, paseos en piragua, safaris fotogr�ficos por el monte virgen o paseos en coches antiguos son una buena excusa para apreciar la extensi�n del lugar. La casa tiene 12 cuartos y 6 ba�os, que conservan mobiliario y objetos de la familia.

El 11 de abril de 1870 se reunieron en San Pedro alrededor de cincuenta personas, que partieron a San Jos� para matar al general Urquiza. El caudillo, asesinado en medio de un complot, muri� en brazos de sus hijas Dolores y Justa, quienes reconocieron en la partida de los conspiradores al encargado de San Pedro, Nicomedes Coronel.


La casa principal de San Pedro es del a�o 1872, aunque en 1928, sobre la primitiva edificaci�n, se construy� en 1928 la actual residencia en estilo Tudor con el complemento de un espl�ndido mobiliario. La casa de hu�spedes data de 1911.

Justa de Urquiza, posterior heredera, ten�a entonces 15 a�os y hasta el fin de sus d�as record� ese d�a. "Toda aquella noche la pasamos mam�, Lola y yo a merced de los asesinos, amenazados, en la misma alcoba donde lo mataron a Tata. Inmediatamente se dispuso nuestra partida para Concepci�n del Uruguay, de aquel anochecer visto y vivido, que apag� la edad dichosa de mis pocos a�os", escribi�.
HECHOS A DESTACAR
El primer europeo en divisar el suelo entrerriano fue Francisco del Puerto, superviviente de la expedici�n de Juan D�az de Sol�s en 1516. Dicha expedici�n buscaba un paso que uniera el oc�ano Atl�ntico con el oc�ano Pac�fico, para poder llegar hasta las Indias. Sol�s muri� en la costa uruguaya durante un ataque ind�gena, aunque Francisco del Puerto fue respetado por los ind�genas. Luego del fracaso de la expedici�n de Sol�s, Espa�a envi� nuevos navegantes para buscar el paso a las Indias, confiando la misi�n a Fernando de Magallanes, cuya expedici�n (completada por Juan Sebasti�n Elcano tras la muerte de Magallanes) dar�a la primera vuelta al mundo.
El Palacio Santa C�ndida pertenece ahora a do�a Adela Unz�e de Leloir, que foment� la cr�a de Aberdeen Angus, muy premiados en Palermo. El arquitecto �ngel Gallardo ampli� lo que hab�a hecho Fosatti, adosando una galer�a cubierta con varias esculturas. Para Oscar Urquiza Almandoz, descendiente de Urquiza y tambi�n historiador, las tres estancias del general muestran una noci�n totalizadora del pasado y una visi�n de c�mo se trabaja en el campo entrerriano.
En 1930 lleg� polvoriento Charles Thays, el incansable paisajista franc�s. Dispuso de 180 hect�reas destinadas para el dise�o del parque; en la parte de mayor intimidad coloc� verjas francesas y un gran portal forjado y con escudo. Un lago artificial, desde entonces, se inunda de los bermellones del atardecer y en �l se recorta un grupo escult�rico encabezado por un ciervo perseguido por una jaur�a. Pero la escena podr�a revivirse ya que a�n pueden avistarse ciervos, pavos reales y toda la fauna lugare�a, desde avestruces hasta lagartos. En el parque agreg� otros bustos: p�treos de Urquiza, de Campos y un gran bronce de Justa, sentada. Tambi�n surgieron tres fuentes, un aljibe, veinte farolas francesas, una vasca cancha de paleta, la piscina y su quincho para asados, y una cancha de tenis.

Palacio Santa C�ndida
DONDE FUNCIONO EL SALADERO MAS GRANDE DE AM�RICA
Fundado en 1847
Propiedad del general Urquiza funcion� como el mas importante saladero para su �poca, desde donde se realizaban exportaciones de carne a Inglaterra. Era una de las industrias m�s pujantes y econ�micamente poderosas de la regi�n. Lleva ese nombre en homenaje a la madre del general. Urquiza admiraba mucho a su madre y la consideraba una mujer muy valiente. A dos de sus hijas tambi�n Justo Jos� llam� Candida. Urquiza tambi�n tuvo empresa de carros, minas, yerba, y vend�a dentro del virreinato. Fue muy suspicaz para los negocios. Tenia una sociedad con sus hermanos de productos de la tierra. Tuvo tambi�n varios barcos que los fue comprando de jovencito. Los barcos llevaban y tra�an mercader�as constantemente. Desde Santa Candida hab�a un puerto que exportaba hacia el interior y llevaban todos productos del saladero.
Fue el primer saladero que ocup� �ntegramente al animal: desde el cuero que se curt�a para su posterior utilizaci�n, hasta la grasa con la cual se fabricaban jabones.

El estilo toscano de la casa se lo dio el arquitecto italiano Fosatti, el mismo que intervino en la �ltima etapa del Palacio de San Jos�, domicilio estable de Justo y su familia.




Cueros en los secaderos al sol.
El predio contaba con un muelle para embarcar la mercader�a que parte a Am�rica y Europa y un ferrocarril. Trabajaban 300 hombres. Llego a faenar 50 mil animales por a�o.
En el parque, se encuentran dos esfinges de m�rmol, esculturas (reproducciones), H�rcules con la hidra de siete cabezas; y H�rcules matando al le le�n de Nemea. Completando esto, ejemplares de eucaliptos, casuarinas, tipas blancas y amarillas y un hermoso ejemplar de roble europeo. Llama la atenci�n, la armon�a del edificio y la perfecci�n de su simetr�a. La puerta principal es original de pinotea y presenta finas tallas. Entrando se puede apreciar una hermosa cancel de hierro y cobre adquirida por Leloir en un palacio de Venecia. El piso de la sala de recepci�n es de m�rmol blanco y negro. Tanto las ara�as de la recepci�n , como las del comedor y de otras dependencias son de cristal de Baccarat importadas de Venecia. En las finas dependencias, finos muebles y porcelanas de �poca; dos grandes cormicopias que pertenecieron a Sara Bernhardt. Se destacan las estufas de m�rmol de carrara que presentan esculpidas hojas estilizadas como tambi�n faunos. En la d�cada del 30 la casa se volvi� a vender y cayo otra vez en la ruina hasta que en 1971 Francisco S�enz Valiente -nieto del pr�cer-, pudo comprarla y rescatarla de la decadencia. En Noviembre 1977 Santa C�ndida en la econom�a de la provincia y del pa�s fue declarada Monumento hist�rico nacional.

La planta baja fue destinada a la recepci�n y administraci�n. Contaba tambi�n con un comedor, el ambiente social m�s importante. La escalera de madera, conservada intacta, llevaba a la planta alta, el �rea privada de dormitorios con pisos de baldosas coloradas que aun existen. El edificio esta coronado, en un cuarto nivel estaba la linterna y mirador, de planta octogonal. En ese entonces el general viv�a en el Palacio San Jos�, con su joven mujer Dolores Costa y sus once Hijos. Urquiza invirti� toda su fortuna en bienes productivos, y eso hizo que despu�s de su tr�gica muerte en 1870 la sucesi�n se viera obligada a vender bienes para hacer frente a los impuestos y obligaciones comerciales contra�das por el general.
El saladero fue vendido por los herederos de Urquiza para cubrir los costos de la sucesi�n ya que eran numerosos descendientes.
El saladero fue comprado por don Mariano Unzu�, quien lo mantuvo con las mismas caracter�sticas arquitect�nicas. Santa Candida pasa a ser la residencia de verano. Al fallecer don Mariano lo hered� su hija Adela, casada con Antonio Leloir, cuyo padre franc�s hab�a sido muerto por los indios. La pareja enamorados del paisaje y las posibilidades que ofrec�a la casona, decidieron transformar el saladero en un verdadero casco de estancia. Agregaron en el parque estatuas italianas y colocaron en la casa cantidad de objetos de arte.
Contrataron al arquitecto �ngel Gallardo, quien provoc� transformaciones de importancia en la planta baja. Ampli� la recepci�n y agreg� un porche y ba�os por doquier. La casa se llen� de detalles de lujo y confort, se agregaron estufas de m�rmol de gran dise�o, se construyeron sendas galer�as para las dos fachadas, y se intercalaron columnas, molduras y esculturas de m�rmol con figuras mitol�gicas, que las enriquecieron con un armonioso juego de claroscuros. Se colocaron varias piezas como rosetas y pisos de m�rmol comprada de la demolici�n del primer colegio nacional de Buenos Aires.
Casi todas las construcciones del Saladero fueron demolidas, salvo un pabell�n muy cercano a la casa, de estilo italiano pero con l�neas m�s criollas, destinado a la administraci�n del personal. Se lo estiliz� con galer�as y se agreg� una torre de agua. El jardinero suizo Emilio Bruder se encarg� de transformar los talleres industriales en �reas de canteros de flores y arboledas de variadas especies, as� como avenidas forestadas. Pero luego de la crisis de 1930 se fueron vendiendo partes de la estancia.
Luego de varios sucesores el palacio fue perdiendo su esplendor hasta que la compra don Francisco S�enz Valiente nieto de Urquiza, en 1971. Su mujer es Helena Zimmermann. El matrimonio pasa 10 a�os de su vida tratando de recuperar el esplendor de la casona. De a poco recuperaron la arquitectura y tambi�n los objetos que algunos vinieron de Europa. Hay unos espejos tipo venecianos que dicen que pertenecieron a Sarah Bernard. La chimenea es una chimenea de m�rmol de carrara y sobre ella hay un gran reloj y dos candelabros al tono de antimonio. Todo ese conjunto representa toda una cacer�a en Escocia. Los personajes poseen vestimenta escocesa y tienen liebres que destacan escenas de cacer�a. Se destaca la tapicer�a que fue encontrada en un altillo.
Francisco muri� en 1997 y era hijo de Teresa Urquiza, la hija menor del general, que ten�a solo tres a�os cuando muri� su padre. Ella se cas� con el marino Juan Pablo S�enz Valiente.


HECHOS A DESTACAR
El Palacio Santa C�ndida pertenece ahora a do�a Adela Unzu� de Leloir, que foment� la cr�a de Aberdeen Angus, muy premiados en Palermo. El arquitecto �ngel Gallardo ampli� lo que hab�a hecho Fosatti, adosando una galer�a cubierta con varias esculturas. Para Oscar Urquiza Almandoz, descendiente de Urquiza y tambi�n historiador, las tres estancias del general muestran una noci�n totalizadora del pasado y una visi�n de c�mo se trabaja en el campo entrerriano.
A principios del siglo XIX los saladeros empezaron a vender tambi�n la grasa de los animales -que era empleada en el alumbrado p�blico y en la fabricaci�n de velas y jabones- y subproductos como carne ahumada, lenguas saladas, cueros, cornamentas y crines.
El saladero estaba compuesto por corrales para la hacienda, playa para la matanza, galp�n para preparar la carne, secadero al aire libre, calderas para derretir la grasa y dep�sitos para la sal y los cueros.
Despu�s de muerto el animal se lo desollaba (tarea de sacarle el cuero), luego se lo llevaba al galp�n llamado despostadero (de depostar : fraccionar la res ) donde se cortaba la carne en tiras largas y delgadas, se la dejaba desangrar y luego se sumerg�a en salmuera (sal en agua) en grandes piletas. Despu�s de varios d�as de inmersi�n la carne se sacaba y se pon�a a secar al aire y al sol en varas de madera horizontales puestas sobre estacas. Una vez seca se envasaba en barricas para exportarla. La grasa se derret�a en un sitio aparte, donde estaban las calderas , que se llamaba graser�a y se exportaba o se utilizaba para fabricar jab�n y velas. En algunos saladeros tambi�n se fabricaba aceite para iluminaci�n con la grasa de las patas de las reses; este aceite se llamaba "aceite de patas". Los cueros se salaban y secaban para exportarlos. En los saladeros trabajaban muchos peones que de acuerdo a las tareas que ejecutaban se denominaban corraleros, matarifes, despostadores, varaleros (los que colgaban la carne), que alternaban con reseros y carreros.

El Palacio San Jos�






VISITE :
El Palacio San Jos� es una verdadera joya levantada en medio de los ricos campos de las afueras de Concepci�n del Uruguay en Entre Rios. Es una especie de Versailles mesopot�mico. Aunque m�s chico que los palacios europeos, tiene dimensiones in�ditas bajo estas latitudes, con sus 38 habitaciones, su lago artificial, su iglesia y sus jardines de inspiraci�n francesa. Es tambi�n un palacio de lujo, con un mobiliario importado de Europa cuyo valor representaba el colmo de lo inalcanzable para la �poca.
Dos torres del sistema de vigilancia, con sendos relojes, lo flanquean en las esquinas, pero s�lo una cumpl�a esas funciones, ya que la otra se construy� para darle simetr�a al edificio y hasta el reloj de su frente es de adorno. El palacio se construy� entre 1848 y 1858, primero por Jacinto Dellepiane y luego por Pedro Fossatti, autor de los refinados detalles como frisos, barandales y cielorrasos. La residencia contaba con ba�os y desde 1856 agua corriente. El agua era obtenida mediante la acci�n de un malacate y elevada a un tanque desde donde se distribu�a a las distintas dependencias del palacio. Como todas las grandes residencias la construcci�n principal se complementaba con cocheras, caballerizas, palomares, panader�a, molino harinero, bodega y pulper�a para abastecer a las ciento cincuenta personas que integraban el personal.
El comedor sintetiza la magnificencia del palacio, con sus 14 metros de largo, de los cuales nueve los ocupa una mesa de caoba, sobre la que penden dos ara�as.
Las finas porcelana, cristaler�a y plater�a que all� se utilizaban permanecen en el sal�n como reliquias, lo mismo que las alfombras, muebles tallados y cuadros.
Urquiza no com�a en ese sal�n. Lo hac�a solo y m�s temprano que sus invitados y durante la cena se paseaba en torno a la mesa y conversaba con cada uno de ellos.
La Sala de Armas y de Juegos, a la que s�lo concurr�an hombres, tiene una mesa de billar francesa, con una ara�a de cuatro l�mparas a queros�n, especial para iluminar las partidas del entretenimiento predilecto de Urquiza.
"Urquiza comenz� a construir este palacio de San Jos� en 1849, para ello contrat� arquitectos, constructores italianos y muchos de los materiales fueron tra�dos de Europa, sobre todo de Italia. De su saladero Santa C�ndida, se llevaban cueros, huesos, cerdas para vender en Europa, y como lastre tra�an todos los m�rmoles que ustedes van a ver en la residencia, toda la estatuaria, bancos y dem�s, incluso mobiliario que tambi�n se trajo de Europa".
Deterioros
Se modific� el nivel del piso del Patio del Parral; al cambiarse las chapas de los techos, "llovi�" en casi todas las habitaciones y se deterior� el mobiliario. Y por la misma causa, en el Sal�n de los Espejos se cay� la ara�a central de cristal, que rompi� un jarr�n de porcelana y el m�rmol de una mesa.
www.palaciosanjose.com.ar/
HECHOS A DESTACAR
En una de las salas de este palacio, Urquiza fue herido de muerte. La sala recuerda la tragedia, con muebles y adornos de la �poca. El 11 de abril de 1870, 50 hombres se reunieron en San Pedro y partieron hacia el Palacio San Jos� con un objetivo claro: asesinar a Urquiza, al que en ese momento acompa�aban sus hijas Dolores y Justa. Las dos j�venes vieron a su padre, ya con un balazo en el rostro, recibir cuatro estocadas mortales: una en la espalda y tres en el pecho. Hoy, la estancia San Pedro pertenece a Horacio Roca y Mar�a Roca de Favre, tataranietos del general, y es un establecimiento agr�cola-ganadero.

Otra historia de amor
Justa Urquiza y Luis Mar�a Campos
Su padre la llamaba �Negra� y conoci� al General a los 15 a�os y se caso a los 18 a�os

GENERAL LUIS MARIA CAMPOS
Nacido en junio de 1838, hijo de Mart�n Teodoro Campos tuvo destacada actuaci�n en la guerra contra el Paraguay en los combates de Tuyut�, Periberuy, Curupayt� y Naemb�, entre otros. Tambi�n en los levantamientos del interior del pa�s y como Ministro de Guerra, cargo que ocup� cuatro veces. Falleci� en 1907, durante la presidencia del Dr. Jos� Figueroa Alcorta. El matrimonio Campos residi� en la estancia San Pedro en el departamento de C. del Uruguay, uno de los numerosos establecimientos del Gral. Urquiza, Do�a Justa se mantuvo siempre muy alejada de los acontecimientos pol�ticos que se desencadenaron despu�s del asesinato de su padre.

familia Urquiza Campos
Fue el presidente Sarmiento quien, temeroso por la familia, envi� a una ca�onera para que los Urquiza se refugiaran en ella, y mand� un regimiento para sofocar la rebeli�n de L�pez Jord�n al mando de Luis Mar�a Campos, con el grado de comandante militar de Concepci�n del Uruguay. Esta misi�n termin� con la derrota de las tropas rebeldes. Luego de este episodio, Campos continu� frecuentando a la familia, a qui�n hab�a conocido anteriormente en San Jos�, y se enamor� de la joven Justa. Dos a�os despu�s, el 24 de agosto de 1872, Justa y Luis Mar�a Campos se casaron. Ese mismo a�o, al hacerse cargo de la herencia de Urquiza, el matrimonio Campos orden� demoler la casa de San Pedro, la �nica edificada por Urquiza, y todo lo que recordara la presencia de Coronel, y se instalaron all�.
Con el paso de los a�os el patrimonio heredado se increment�, pues el general Campos adquiri� campos linderos a los que llam� con el nombre de las batallas en las que intervino: Peribebuy, Caraguat� y Tuyuty. El establecimiento tuvo hasta el a�o 1940 una 70.000 ha. Justa falleci� en 1940 a los 98 a�os Con los Campos al mando, la estancia se convirti� en un peque�o pueblo. Hacia 1920 trabajaban en ella 120 personas sumadas a las numerosas familias que ten�a cada uno de los trabajadores que resid�an en San Pedro y a las familias de colonos, se calcula que llegaron a vivir en ella alrededor de 400 personas. La distancia de los centros poblados, las diferentes actividades que se realizaban y la cantidad de personal hizo necesaria la construcci�n de diferentes edificios: panader�a, despensa, sala de primeros auxilios, galp�n de cueros, ba�o para vacunos y otro para bovinos. Todas estas edificaciones se mantienen en la actualidad en buenas condiciones y destinadas al mismo uso para el que fueron adaptados a las nuevas necesidades.
Despu�s de la muerte de Justa, cuatro de sus hijos heredaron la estancia. Actualmente, San Pedro se dedica a la explotaci�n. La estancia la hered� Mar�a Cristina Campos Urquiza (1896), casada con Horacio Bustos Mor�n (1856). Su �nica hija se llamo Mar�a Cristina Bustos Campos. Esta se caso con Carlos Alberto Roca Hunter quien administro la estancia mucho tiempo. Ellos tuvieron cuatro hijos : Horacio Jorge, Carlos Alberto, Mar�a Cristina y Mar�a Teresa. Todos de apellido Roca Bustos. Maria Cristina falleci� antes que su madre.
Hoy Los anfitriones de la estancia San Pedro son leg�timos descendientes de Justa Urquiza y del general Campos: Mar�a Cristina Roca y su esposo Gustavo Adolfo Favre Roca y Horacio Roca y Ana M. de Roca. Ellos gu�an, asesoran y comparten un relax con estirpe.
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Dolores Urquiza Costa, otra hija del matrimonio
Dolores Urquiza Costa se cas� con el hombre que iba a casarse Felicitas Guerrero antes de ser asesinada. Tuvieron siete hijos, pero este hombre Samuel S�enz Valiente se suicid� en 1930 al verse quebrado econ�micamente. Tuvieron 7 hijos: Justo Jos�, Anselmo, Samuel, Dolores Ana, Alfredo, Ra�l, Fernando. Samuel S�enz Valiente Higginbothom estaba emparentado con Juan Mart�n de Pueyrred�n, porque era hijo de -Anselmo S�enz Valiente Pueyrred�n y de Ana Higginbothom. Sus abuelos eran: Anselmo S�enz Valiente y Juana Pueyrred�n O�Doghan (hermana de Juan Mart�n de Pueyrred�n). 

Dolores Urquiza Costa en su juventud, nacida en 1853, fallecer�a en 1940

Samuel Pedro S�enz Valiente Higuimbothon, nacido en 1846,
contraer�a matrimonio con Dolores de Urquiza, la hija del general.


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