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"Castillo de Guerrero", que se ve sobre la mano derecha de la ruta 2, pegadita al río Salado y mansión de Felicitas en Barracas. |
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En realidad, estas tierras fueron otorgadas por Rosas a Don Félix de Álzaga por su desempeño como Jefe de Regimiento después de la Conquista del Desierto. Al morir Félix en 1841 las tierras fueron heredadas por su hijo Martín de Álzaga. A la muerte de Martín de Álzaga su fortuna fue heredada por su esposa Felicitas Guerrero y cuando falleció ella su fortuna fue heredada por sus padres Carlos Guerrero y Felicitas Cueto, hasta que en 1909 pasó a manos de sus hermanos y posteriormente se desgranó en sucesivas ventas y divisiones. La propiedad de Castelli fue partida en cuatro estancias: La Postrera, la Raquel (la única que aún continúa en manos de la familia Guerrero), la Pelada y Bella Vista.
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Felicitas Guerrero
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En el kilómetro 168 sobre la ruta 2, puede verse el “castillo” que perteneció a Felicitas y que es en realidad el casco de la estancia. Actualmente, es una hostería de 12 habitaciones, que se dedica a la actividad ganadera, donde ofrecen pasar un día de campo con cabalgatas, paseos en carruaje, piscina, pesca, caminatas, observación de aves y observación de tareas rurales. Tiene unos magníficos bosques, con más de 150 especies, y está bañada por las aguas del Río Salado. |
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| El castillo, tal como se lo conoce en la actualidad, data de 1894, y la torre que se ve de todos lados se edificó en 1905. Todo en el interior recuerda el pasado: las revistas ajadas, el piano Steinway, los muebles, el juego de té de plata y el caballete de Luis Guerrero, el bohemio de la familia. El parque de 80 ha, diseñado por el paisajista danés Forkel, posee un bosque con más de 180 especies clasificadas. Cerca del casco principal, la antigua casa de huéspedes funciona como museo. Allí se conservan muebles y trajes de la época. Todo permanece anclado en otros tiempos: los tules y broderies de los vestidos, un pequeño moisés y fotos de varios de los personajes de esta historia. | ||
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Mansión de Martín de Álzaga,
en Barracas

En 1862 se había radicado en esa mansión Martín de Álzaga, hoy Plaza Colombia junto con su esposa Felicitas Guerrero.
La "quinta", ubicada en Montes de Oca, Suárez, Pinzón y Brandsen, "frente a los jardines del palacio adquirido por la Municipalidad
de la Capital para subintendencia de Barracas, al lado de Santa Felicitas", fue subdividida en 50 lotes.
Poco menos de cuatro décadas atrás, cuando en 1872 Felicitas Guerrero de Álzaga fue asesinada -
drama pasional que conmovió
a la ciudad - la zona era un aristocrático suburbio, más rural que urbano.

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Atrás de la iglesia de Santa Felicitas se conserva la capilla original de la quinta familiar, el Oratorio de Álzaga,
actualmente anexada como la Sacristía del templo. Detrás del Oratorio, se encuentra el Instituto Santa Felicitas,
con el Templo Escondido y los Túneles que albergaron el Comedor Obrero de principios de siglo.
En 1898 se construyó la réplica de la Gruta de Lourdes en los jardines junto a la Iglesia.
La Plaza Colombia frente a la Iglesia, fue el predio de la quinta Álzaga donde fue asesinada Felicitas Guerrero en 1872.
Los Álzaga
Antigua familia instalada a mediados del siglo XVIII en el Virreinato del Río de la Plata cuyos fundadores fueron
Mateo Ramón de Álzaga, administrador de correos, su primo José de Urquiza y Álzaga -padre de Justo José de Urquiza-
, y Martín de Álzaga, alcalde de primer voto y regidor del Cabildo, de importante actuación en el rechazo de las
invasiones inglesas, quien logró adquirir una gran fortuna en el comercio. Este último era natural de la
parroquia de Salgo, en Calahorra, Vizcaya. Contrajo matrimonio con María Magdalena Carrera con quien tuvo
tres hijos varones y siete mujeres. Su nieto Martín Gregorio fue el marido de la malograda Felicitas Guerrero.
La familia se constituyó en una de las más representativas de la burguesía terrateniente argentina.
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Castillo Estancia Bella Vista
Bella Vista, localizada en esa extensión, fue testigo durante el siglo XVI de un desplazamiento reducido de comunidades indígenas (querandíes y tehuelches) que vivieron en forma nómade como cazadores, recolectores y pescadores, buscando las mejores condiciones del clima y utilizando los recursos existentes para cubrirse, alimentarse y armar sus paraderos con pieles de guanaco, ñandú y otras especies menores, como la liebre y el zorro. La incorporación del caballo en el transcurso del siglo XVII, y la proliferación del ganado introducido por los españoles, transformó la cultura. Se ocupó más territorio, la organización social indígena se tornó más compleja, la institución del cacicazgo desparramó su jefatura a numerosas bandas con una especial organización para la guerra a partir del uso de nuevas armas ofensivas (la lanza reemplaza al tradicional arco y flecha) y defensivas (la armadura de cuero de caballo). Las actividades económicas comenzaron a tener características depredadoras, porque las bandas se acercaron a los poblados para robar el ganado que por aquella época inundaba las praderas. LOS ESTANCIEROS
Estancia La Postrera
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