PALACIO

UNZUÉ

HOY

BIBLIOTECA NACIONAL

Arcón de Buenos Aires

 

 

PALACIO UNZUÉ

HOY EL PREDIO LO OCUPA LA BIBLIOTECA NACIONAL

Fué demolido tras el golpe de Estado de 1955, por el solo hecho de haber sido habitado por Perón. En el terreno que ocupaba, actualmente se erige la biblioteca Nacional.

Mariano Unzué y su mujer Mercedes Baudrix construyeron en 1887  "La quinta" mucho antes que el estilo afrancesado se pusiera de moda. Ellos vivían en la calle Florida y esa residencia la construyeron para pasar el verano pero al darse cuenta que no estaba tan lejos del centro decidieron morar alli. El jardín fue diseñado y realizado por Rubén Darío. De estilo poético, con toques románticos y exóticos, era el marco adecuado para tal palacio. A los pies de la escalera de acceso, el poeta colocó plantas de ámbar, que al florecer perfumaban la entrada y le otorgaban prestancia con sus grandes flores blancas. Formó un pequeño oasis con veinte palmeras junto al pequeño estanque. Llamaba la atención un pino que crecía inclinado, paralelo a la tierra, en cuyo tronco nacían claveles del aire. Aún puede verse el inmenso gomero que se plantó sobre la calle Austria. La quinta y su parque abarcaban la manzana ubicada entre la Avenida Alvear (hoy Libertador, Agüero, Las Heras y Austria.

 

 

 

Mariano Saavedra, hijo de Cornelio, edificó sobre la Avenida Alvear (hoy Avenida del Libertador) una vivienda y comenzó la parquización del terreno circundante. En 1887, cuando Saavedra advirtió que los Padres Recoletos destinarían parte del terreno vecino a la construcción de un edificio para albergar a los enfermos mentales y a los menesterosos, vendió el predio a un acaudalado ganadero, Mariano Unzué. Este construye allí un palacio de línea francesa que destinó a residencia de verano.

 

haga click en la imagen para ampliar (PANORÁMICAS)  

El primer y único presidente que habitó en el Palacio Unzué de forma permanentemente fue el General Juan Domingo Perón y su esposa Eva Duarte durante sus dos primeros gobiernos entre 1946 y 1955. Luego que el mandatario fuera derrocado por un golpe militar, la quinta permaneció en desuso hasta su demolición en el año 1956.

 La casona se inauguró con el sistema de luz eléctrica. Por allí pasaron de visita algunos presidentes argentinos: Mitre, Roca, Quintana, Sáenz Peña. El Palacio Unzué era un caserón de estilo afrancesado, recostado sobre la medianera de la calle Agüero, con una galería de entrada flanqueada por columnas, con vista al entonces cercano Río de la Plata. Fue mandada a construir por unos comerciantes ingleses y en su tiempo fue habitada por la familia de don Manuel de Arrotea y luego adquirida por Mariano Saavedra hijo del prócer del mismo apellido.

La quinta  fue vendida finalmente a uno de los señores de Unzué. El terreno que ocupara la residencia presidencial hoy puede verse la Plaza Rubén Darío. La casa de fin de semana de Mariano Unzué y Mercedes Baudrix, fue mandada a expropiar por el presidente Agustín P. Justo en 1937, cuando fue invitado a la fiesta de casamiento entre Teresa Blaquier Unzué, nieta de los dueños de casa, y Mario Hirsch.

 El dormitorio estaba en el primer piso de la residencia. A un lado había otra habitación que daba al frente, destinada a vestidor. Y hacia el costado, una pequeña terraza desde donde se veía el parque que ocupaba más de 20.000 metros cuadrados con mucho verde. En esa habitación del primer piso, el 26 de julio de 1952, se terminó la vida física de Eva Perón.


 La intención era destinarlo a vivienda de los presidentes quienes hasta entonces residían en un edificio en Suipacha 1034. A mediados de la década del 30 el estado adquiere la propiedad de Carlos Madariaga y su esposa Josefina Anchorena, ubicada en la calle Suipacha 1034 de la Ciudad de Buenos Aires, para convertirla en Residencia Presidencial. El primer presidente que la utiliza es Roberto Ortiz junto a su señora María Luisa Iribarne. Se recuerda que muchos muebles valiosos y elementos de decoración que estaban en la residencia de Suipacha fueron llevados hacia el palacio Unzué donde falleció Evita.


 

- Suipacha 1034 -En 1955 el edificio pasa a ser propiedad de la Nunciatura apostólica. Actualmente funciona allí la Conferencia Episcopal. La mitad del jardín fue destruido para construir un estacionamiento en el que actualmente se está levantando un hotel.


- Frente de Suipacha 1034 -


No obstante, algunos elementos valiosos se salvaron. Por ejemplo, el frente de la chimenea que estaba en el despacho presidencial se mantiene en el actual despacho en la Residencia de Olivos. Y un piano Steinway & Sons, comprado por el Estado en Nueva York en 1910, se conserva en el Museo del Bicentenario, en la Casa Rosada.

También en la actualidad en el terreno sobreviven muchos de los árboles que tuvo el jardín de aquella residencia y que ahora son parte de la plaza Eva Perón. Hay plátanos, magnolias, pinos, algunos cedros, tipas y palmeras.

 

 

La casa principal constaba de una edificación suntuosa de dos plantas, emplazada en el centro de un amplio parque, un grupo de garajes, dependencias de servicio, el casino de oficiales de la custodia, un departamento a tal fin y edificaciones independientes para vivienda del personal. Se erguía, igual que la mayoría de las edificaciones adyacentes, en una superficie elevada, una barranca natural que se defendía de las inundaciones provocadas por el desborde del Río de la Plata.

 

El jardín fue de estilo poético, con toques románticos y exóticos, era el marco adecuado para tal palacio. A los pies de la escalera de acceso había plantas de ámbar, que al florecer perfumaban la entrada y le otorgaban prestancia con sus grandes flores blancas. Formó un pequeño oasis con veinte palmeras junto al pequeño estanque. Llamaba la atención un pino que crecía inclinado, paralelo a la tierra, en cuyo tronco nacían claveles del aire. Aún puede verse el inmenso gomero que se plantó sobre la calle Austria.


 Tenía algunos techos de pizarra y una gran galería con columnas en la planta baja, a la que se llegaba por una corta escalera de mármol. Instalada sobre una barranca natural, la gran mansión lucía impactante.

 

Desde sus ventanales traseros se podía disfrutar el Río de la Plata, entonces limpio, que para esos años llegaba a la altura de ATC y la flor de hojalata inmóvil.

 

Luego de la crisis de 1930, muchos de los lujosos palacios pertenecientes a destacadas familias porteñas fueron expropiados, muchas veces por una discretamente encubierta falta de dinero para su mantenimiento. Así pasaron a manos del Estado el palacio Anchorena (hoy sede del Ministerio de Relaciones Exteriores) y el Errázuriz (hoy Museo de Arte Decorativo). Muchas de las casas del aristocrático barrio Grand Bourg se convirtieron en Embajadas.

En enero de 1937, la Cámara de Diputados aprobó, en una polémica sesión, la expropiación como inmueble de utilidad pública, de la quinta de la familia Unzué. El diputado Enrique Dickman fue uno de los que se opuso con mayor fuerza a esa medida, por considerarla como un método de salvación económica de esas familias en crisis.

A pesar de esto, la casa y su frondoso parque pasaron finalmente a manos del Estado. Luego de la muerte del presidente Roberto M. Ortiz, en 1943, quien vivió sus últimos días en el caserón de la calle Suipacha 1034, la residencia fue destinada para uso presidencial. A excepción del presidente Gral. Edelmiro J. Farrell, que solía pernoctar en el palacio, el primer mandatario que vivió allí y único con continuidad, fue el Gral. Juan Domingo Perón.

 

 La ex "Quinta Unzué"  fue adquirida por Mariano Unzué, hacendado, nacido en 1836, quien construyó dicha hermosa casa hacia fines del siglo XIX. Mariano Unzué se contrajo matrimonio con Mercedes Baudrix. Luego de la muerte de su marido, en 1906, la viuda siguió viviendo allí hasta su fallecimiento. Pero en 1936 la quinta fue expropiada por el Estado Argentino, mediante Ley Nº 12.352, para destinarla a Residencia Presidencial y fue demolida en 1956.

 

El palacio Unzué visto desde el monumento a Mitre desde la plaza Mitre- hoy el predio es ocupado por la biblioteca Nacional.

La biblioteca Nacional se asoma en el margen derecho derecho de la foto.

 

El mobiliario era suntuoso. La planta baja no era demasiado utilizada. Perón y Evita se instalaron en el primer piso, donde estaba el dormitorio principal y un cuarto de huéspedes, vestidores, biblioteca, escritorio y un pequeño comedor diario, además de las dependencias de servicio y de las administrativas. Perón agrandó el comedor de la mansión y cambió las baldosas del hall por parquet de madera. La escalera de mármol tenía forma de “Y”, y llevaba a las alas derecha e izquierda de la planta, que se asomaban a un balcón desde el cual podía observarse la planta baja de la suntuosa propiedad. También había un ascensor que se encontraba del otro lado de la casa, entre la biblioteca y el salón dorado.

 

En la quinta nunca se hicieron grandes bailes pero si bodas suntuosas como la de Mercedes Quintana Unzué con Arturo Santamarina. También la de Elena Peña Unzué con la de Félix Alzaga Unzué, la de Mercedes Peña Unzué con Wenceslao Paunero, la de Mercedes Santamarina con Héctor Castro Soto y la ultima fue la de Teresa Blaquier Unzué con la de Mario Hirsch. En esa época los dueños de La quinta eran: Mercedes Unzué de Quintana, Adolfo Blaquier y su señora Marta Unzué, y Mariano y Carlos Unzué que eran solteros.

 

 

Al ser el Palacio Unzué la residencia oficial del Presidente de la Nación debía contar ésta con dependencias para alojar al Regimiento de Granaderos que está a cargo de la custodia del primer mandatario, e instalaciones para el guardado de los vehículos que lo trasladaban. Para ello se adaptaron las antiguas dependencias de servicio ubicadas detrás de la residencia como pabellones para las tropas y cochera presidencial.

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Fue en esa casa donde Evita otorgaba entrevistas y donde murió, en 1952 en su habitación en el primer piso. Allí vivió Perón hasta su derrocamiento, en 1955. Desde entonces, la casa quedó deshabitada.

En 1957, el gobierno provisional del general Aramburu decidió que en el solar se levantaría la Biblioteca Nacional, que hasta entonces funcionaba en un viejo edificio de la calle México y demolió la mansión.

 

 En la foto aparece Eva Perón. Uno de los edificios linderos a la residencia se salvó de la destrucción. Allí es donde funciona, desde 1997, el Instituto Nacional Juan Domingo Perón de Estudios e Investigaciones Históricas, Sociales y Políticas, donde existe una Sala Multimedia abierta a investigadores, estudiantes y público en general. En 1999, el edificio fue declarado Lugar Histórico. Eva fue una de las personalidades Argentinas que marco un estilo. Su estampa con el traje entallado y tipo Dior y sobre todo el cabello recogido que uso en un rodete.

Cristian Dior dijo en un reportaje: La única verdadera reina que vestí fue Eva Perón. María Eva Duarte fue una mujer fascinada con el espectáculo. Agustín Magaldi fue quien la ayudó a echar suerte en Buenos Aires.

 

 

Los fundadores de la dinastía Unzué fueron saturnino (muerto en 1853) y Jacinta Rey, no conocieron la quinta que edifico su hijo.

 A principios de 1800, el río estaba muy cerca de los terrenos donde en el futuro se emplazaría la residencia presidencial. La gente humilde lavaba la ropa en la ribera y por las actuales calles Agüero y Austria iban los carros que depositaban la basura en la zona baja. El barrio circundante tomó el nombre de Tierra del Fuego, quizá porque eran frecuentes las fogatas en los basurales o, tal vez, por el ardor belicoso y pendenciero de sus ocupantes.

Colindantes con los terrenos de la familia de Cornelio Saavedra, estaban los de Pearson, grandes extensiones cultivadas por arados. En esa época, un mandadero, a caballo, iba a buscar el pan a la “ciudad” todos los días.

En 1910, durante la Exposición del Centenario, el Palacio Unzué fue sede principal de la Exposición de Salud e Higiene, que mostró algunos adelantos técnicos de la época como el inodoro, nuevos sistemas cloacales e instrumental médico de vanguardia.

  Algunas statuas que adornaron sus jardines pueden verse hoy en el Parque Lezama.


  Cuando Agustín P. Justo les expropia la quinta de Libertador y Austria a los Unzué, los padres de Teresa Blaquier Unzué, Enrique Blaquier y Ana Unzué Baudrix, se compran la propiedad de Villanueva 1055, que actualmente ocupa la Embajada de Alemania, en la manzana rodeada por las calles Villanueva, Olleros, Luis María Campos y Gorostiaga.
El predio perteneció originariamente a la familia alemana de banqueros Tornquist, que desempeñó un papel importante en la sociedad a principios del siglo pasado.

 
           

 

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