PABELLÓN

ARGENTINO

 

DEMOLIDO EN 1933

 

Arcón de Buenos Aires

 

 

PABELLÓN ARGENTINO

DEMOLIDO EN 1933

 

En 1889, se realizó en París una nueva "Gran Exposición Universal" que contó con la participación del país.

 Entre 1910 y 1931 el edificio del Pabellón Argentino fue sede del Museo Nacional de Bellas Artes.

 

La Gran Exposición Universal de París se realizó en terrenos del Campo de Marte de la capital francesa. En esa exposición, la República Argentina presentó un pabellón diseñado por el arquitecto francés Albert Ballú, que obtuvo el primer premio entre los pabellones de países extranjeros y que estuvo emplazado muy cerca de la Torre Eiffel.

 

Cabe aclarar que hablando en relación de aspectos, el pabellón Argentino, si bien poseía grandes dimensiones, superiores a los pabellones de Chile, Bolivia, México y Brasil, se veía opacado junto a la gran mole de hierro de 300 mts de altura, la Torre Eiffel centro de la Exposición, que luego con el paso del tiempo se convertiría en el icono Francés por excelencia. De todas maneras las intenciones de los organizadores Franceses no lograron su cometido porque el pabellón Argentino, se destacó entre los de Sudamérica.

 


El 14 de julio de
1889 se cumplió el primer centenario de la toma de Bastilla. El gobernador de Francia decidió celebrar el acontecimiento realizando una gran exposición universal en París a la que todas las naciones del mundo fueron invitadas.
El gobierno decidió aprovechar la oportunidad para mostrar el potencial en materias primas y en las más variadas posibilidades de intercambio. Se construyó con ese motivo en Buenos Aires una comisión compuesta por destacadas personalidades para preparar el envío. Esta comisión designo como delegado a Eugenio Cambacéres.
La primera gran dificultad que tuvo que afrontar fue obtener la conformidad del director de la exposición para que la Argentina pudiese presentarse con un pabellón individual. En las exposiciones anteriores los países latinoamericanos habían compartido los pabellones. La solicitud había sido resuelta en forma favorable. Cambacéres pidió entonces la concesión de 6.000 metros cuadrados para levantar el pabellón en uno de los mejores lugares de la exposición, cerca de la torre Eiffel que se disponía a erigir el gobierno de Francia. En definitiva, el director concedió una extensión de 1.600 metros cuadrados. La comisión aprobó lo actuado con tres condiciones (1- que el pabellón tuviese un primer piso agregado con lo cual la superficie total utilizable seria de 3.000 metros. (2- que fuese de hierro y desarmable para que fuera transportado a Buenos Aires  finalizada la exposición. ( 3-que el costo de la realización no supere un millón de pesos argentinos de la época.

 

La presentación argentina reflejaba el progreso del país tanto en lo industrial (cereales, maderas, lanas, cueros, mármoles, vinos, carnes congeladas, etc.) como en lo urbanístico (la maqueta de la ciudad de La Plata) e incluso en lo educativo: allí estaban las grandes fotos de Samuel Boote de las cincuenta escuelas públicas monumentales del Consejo Nacional de Educación, materialización arquitectónica de la ley 1420.

 

Terminada la exposición, la situación política de la Argentina había variado. La crisis de 1890 provocó la caída del presidente Juárez Celman.  Pese al proyecto original de su traslado a Buenos Aires, el Gobierno Nacional dispuso su venta, dada la difícil situación económica del país. A tal efecto llamó a licitación, con el propósito de realizar la adjudicación el 14 de enero de 1890. La venta sería separada en 8 lotes, por lo que el Pabellón se desintegraría.
Sin embargo, el Intendente Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, Francisco Seeber, logró frenar el remate y ofreció al Gobierno Nacional compartir los gastos de traslado a Buenos Aires del Pabellón. Aceptada la propuesta, el 1º de febrero de 1890, bajo la supervisión del ingeniero municipal, Juan B. Medici y siguiendo expresas indicaciones del arquitecto Albert Ballú, el edificio empezó a ser desarmado.

 

En 1909, el museo se trasladó al anexo del Pabellón Argentino (construido para la Exposición Internacional de París) sobre la barranca de la Plaza San Martín (Arenales al 600). En el año 1933, este pabellón fue demolido por la ampliación de la Plaza San Martín.  La Municipalidad cedió, en consecuencia, la antigua casa de Bombas de agua (hoy Av. Libertador 1473) para instalar el Museo Nacional de Arte.

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La Exposición Nacional de París fue abierta al público el 6 de mayo de 1889 y el 25 de mayo la delegación argentina hizo la inauguración propia de su pabellón. La concurrencia a la exposición  universal de 1889 fue un éxito. El Pabellón Argentino fue premiado y considerado uno de los mejores de la exposición. La Gran Exposición era una fantástica exhibición de los mejores resultados de la paz, de la libertad y del espíritu de emprendimiento, y la República Argentina estaba a la vanguardia entre los pueblos más progresistas y exitosos de aquel tiempo.

 

 

Pabellón argentino en su ubicación original de la ciudad de Paris en la exposición universal de 1889

 

el pabellón argentino en Paris, es el que se encuentra junto a al torre Eiffel en el margen inferior derecho de la fotografía.


 

 

En 1893 fue armado e instalado frente a Plaza San Martín en las calles Arenales entre Maipú y Florida, en el sitio donde estuvieron los cuarteles que habían sido demolidos. La instalación del pabellón en la plaza San Martín tuvo significativas consecuencias. La primera demostración de la importancia que comenzó a atribuirse la plaza fue la realización en el año 1898 de una gran exposición nacional que coincidió con la segunda presidencia del General Roca. A la izquierda  se ve el pabellón Argentino traído desarmado desde Paris, a principios del siglo XX y bien a la derecha el hotel Plaza.

 

haga click en la imagen para ampliar  (VEA FOTOGRAFÍAS PANORÁMICAS)

 

En esta foto se ve todo junto....el Pasaje Falucho, el Pabellón, Los palacios: Paz, Ortiz Basualdo, Haedo, Etc...la plazoleta Falucho o Juvenilia, no se ve por la arboleda.

 

 

 

Juan Waldorp y Cía." asumió la tarea como concesionario municipal, facultado para la explotación comercial del Pabellón por un plazo de 15 años. La fecha de inauguración quedó fijada para el 14 de enero de 1894. La construcción despertó el interés del público, ya que se trataba de un edificio muy moderno y de gran dimensión, que venía asociado a un antecedente prestigioso. En la bajada de Maipú se construyó otro edificio para servir de confitería, pero el negocio fracasó y allí quedó el Pabellón Argentino, solitario, en lo alto de la barranca, soportando las inclemencias del tiempo". La confitería - cervecería anexa fue obra de Carlos Morra y luego sirvió como sede de la Comisión Nacional de Bellas Artes.

 


El pabellón, el plaza hotel, ni miras del edificio Kavanahg, todo muy desolado.

 

1910 - El Pabellón sobre la calle Arenales al 500, sector actualmente en medio de Plaza S. Martín. Bien a la izquierda asoma el Palacio Paz.

 

 


aun no estaba el kavanagh- se ve la iglesia el Santísimo Sacramento y en el centro del predio el monumento a San Martín.

 

 

Desde Francia se embarcaron 6.000 bultos en la barca naval "Ushuaia", algunos de los cuales fueron arrojados al mar en el trayecto, en medio de una tempestad: la carga inicial pesaba 1690 toneladas. El Pabellón, desarmado, llegó a Buenos Aires a fines de 1890.

 

 

 

 

 El pabellón Argentino en la Plaza San Martín. La entrada del Pabellón se hallaba en Arenales 651, entre Maipú y Florida. Los materiales del Pabellón, por disposición general de los organizadores de la Gran Exposición, debían ser franceses y así lo fueron. En el exterior, las partes verticales que quedaban entre los nervios de hierro, se han rellenado con azulejos, mosaicos, porcelanas, revestimientos de vidrio, planos o formando ampollas salientes iluminadas de noche por la luz eléctrica, gres esmaltados, tierras cocidas y ladrillos barnizados.

 

 

En Paris su interior estaba poblado de objetos e imágenes alusivas a los abundantes recursos naturales que el país ofrecía. Materias primas como carne refrigerada -una mercancía clave que comenzaría a ser exportada hacia el mercado británico, y que definiría las alianzas políticas y económicas de la Argentina durante la primera mitad del siglo XX-la máquina conservadora de carnes expuesta en el primer piso del pabellón argentino. También se exhibían rocas, cereales, cueros y alimentos. Esta colección de objetos articulaba un relato dirigido a un público potencial que el Estado intentaba seducir: los inmigrantes y los inversores, necesarios para impulsar la modernización. La muestra de recursos naturales y en particular de alimentos probablemente intentaba producir una imagen atractiva para capitalistas y trabajadores en búsqueda de oportunidades: la de un país rico en recursos naturales, en especial alimentos, y hospitalario para la inmigración europea.

 


 

En 1932 para ampliar la Plaza San Martín extendieron los jardines hasta el pie de la barranca frente a la avenida Alem y fueron demolidas varias manzanas. En el centro fue colocado el característico Pabellón Argentino. A la izquierda se observa el edificio del Plaza hotel, y a la derecha el magnifico palacio de la familia Paz que hoy es el Circulo Militar. Aun el edificio Kavanagh no había sido construido.

 

 

A la derecha la iglesia el Santísimo Sacramento. Hasta la creación del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), las exposiciones de arte en Buenos Aires se realizaban en lugares tan disímiles como almacenes, tiendas, bazares, ferreterías, ópticas, casas de música y negocios de todo tipo. Luego de años de esfuerzos, el 16 de julio de 1895, se fundó el MNBA, con 163 obras, bajo la dirección del pintor y crítico de arte Eduardo Schiaffino, en el edificio Au Bon Marché, hoy Galerías Pacífico.

 

 

 

En cada una de las cuatro esquinas del Pabellón, se emplazaron grupos escultóricos de Louis Ernest Barrias, fundidos por Thiebaut, simbolizando "La navegación" y "La agricultura", temas duplicados; en el frente, además de un enorme sol dorado coronando en lo alto la fachada, el portón principal estaba engalanado por otro grupo escultórico simbolizando a "La República Argentina": obra de Jean Dominique Hugues, tenía como figura central a una joven mujer apoyada en una vaca con alegorías de la ganadería, la agricultura, la industria, el comercio e incluso el ferrocarril. A ambos lados, dos mosaicos venecianos repetían algunos de estos temas.

 


El 12 de octubre de 1898 Roca asumió la presidencia. Cuatro días después concurrió acompañado de sus ministros a inaugurar la exposición. La exposición  de Bellas Artes fue inaugurada en el Pabellón Argentino el 8 de diciembre con un discurso pronunciado por Zuberbhuler, el presidente del Ateneo.
La exposición nacional de 1898 fue una verdadera y animada feria presentada a la manera de las tradicionales europeas con juegos y entretenimientos de todo tipo.
La Exposición Internacional de Arte del centenario tubo directa influencia sobre el destino del Pabellón Argentino que hasta entonces había sido empleado como sala de exposiciones anuales y conciertos. Allí nació la idea de utilizarlo como sede del Museo Nacional de Bellas Artes.

 El museo de Arte había sido creado el 16 de julio de 1895 en el primer piso del edificio Bon Marché (galerías Pacifico) en la calle Florida. En 1910 este fue vendido a la empresa del ferrocarril de Buenos Aires  al Pacifico y el museo trasladado al Pabellón Argentino donde estuvo instalado hasta 1933, cuando fue trasladado a su actual emplazamiento.
 

 La techumbre es de cobre para las partes cubiertas de las cúpulas, de zinc para los grandes tramos y de vidrio para los cimborrios y glorietas superiores. Vitraux "La República Francesa recibe a la Argentina"
 

 

 

 

 

Cúpula del pabellón Argentino. A diferencia de otros pabellones latinoamericanos, el edificio carecía por completo de alusiones a la arquitectura española colonial y tampoco había signos de las culturas prehispánicas, como en el caso del pabellón mexicano, o a las culturas aborígenes americanas.

 

 

 

esta escultura se encuentra en avenida de los Incas Y Zapiola

 

Av. San Isidro Labrador y Paroissien

 

otra en Villa Lugano -av. Riestra, casi Leguizamón-

 

Se encuentra en la Escuela Técnica Raggio

 

 

 

Desde un año antes, la Comisión Directiva Argentina venía recibiendo pedidos de locales en el Pabellón: Benito Spinedi se proponía mostrar su producción de mosaicos y chapas, J.M. Scott, velas de estearina, jabón y glicerina, B. Dallavalle y Nervo "un muestrario de molduras para muebles y trabajos de carpintería de maderas del país hechos a máquina de vapor ", los Talleres de Casa Amarilla, una noria y "una caja de fierro", Honorio Carreras, "un aparato Relee-Telefónico de su invención", Jacobo Peuser, libros en blanco, encuadernados, de su producción.
Acompañaban la muestra álbumes de fotos de la ciudad de Buenos Aires , de las Provincias, de las fábricas, estancias y edificios públicos, como los de Witcomb, publicaciones como la "Historia General de la Colonización de la República Argentina" de Alejo Peyret y mucha otra documentación.
 

 

 


Las cuatro fachadas del Pabellón estaban también ornamentadas con grandes escudos argentinos realizados en cerámica policromada, sobre bocetos del escultor Dupuis. En el interior estaban presentes los retratos en vidrio coloreado de próceres argentinos como San Martín, Moreno, Belgrano, Rivadavia, Urquiza, Sarmiento y otras figuras representativas de la Argentina.
Sobre Av. San Isidro, Av. García del Río y Av. de los Incas se pueden observar las esculturas que le pertenecieron. En Villa Lugano Av. Riestra y Martiniano Leguizamón se destaca el grupo escultórico y mástil La Agricultura, perteneciente al pabellón argentino  de la Exposición Universal de París de 1889, obra del escultor E. Barriás (fundición Thiebaut Freres Hnos).

 

 

La obra que fue dirigida por el ingeniero holandés Juan Waldorp y  se completó en 1893. Allí se mantuvo hasta el año 1934.  Era un artefacto de gran tamaño, de vidrio y metal, profusamente ornamentado cuyas diferentes partes han sido atornilladas ahora, para ser clavadas unas a otras invariablemente más tarde. Esta armadura de hierro, provista de adornos de fundición y de molduras donde quiera que la necesidad de colocar esculturas o de disponer partes salientes se ha dejado sentir, descansa sobre cimientos de piedra y sótanos enlazados entre sí por medio de arcos de ladrillo.

 

 

El Pabellón Argentino fue demolido para posibilitar la ampliación de la Plaza San Martín y crear un gran espacio verde. El edificio tenía dos plantas y los interiores también estaban profusamente ornamentados y tenían un gran colorido y luminosidad. Un gran vitral realizado por E. Oudinot sobre bocetos de Charles Toché representaba a "La República Francesa recibiendo a la República Argentina en la Exposición"; entre las muchas figuras de fantasía no faltaron las que tomaban como modelos artísticos a dos personas que habían posado para favorecer la inspiración del autor: nada menos que el propio Dr. Carlos Pellegrini y el arquitecto Albert Ballú.

 

 1934 - Todo ha cambiado. Se amplió la Plaza y desapareció el Pabellón. El edificio Kavanagh fue inaugurado el 3 de enero de 1936, obra de los arquitectos Sánchez, Lagos y De la Fuente.

 

 

El Pabellón perdido


En 1932 comenzaron los trabajos de ensanche de la Plaza San Martín, demoliéndose las fincas ubicadas sobre la barranca, entre la calle Arenales y la Avenida del Libertador. En el transcurso de las obras, en 1934, el Pabellón fue desarmado nuevamente y los grupos escultóricos que lo integraban fueron dispersados por la ciudad. Por entonces, en pleno fervor modernizador, la demolición del Pabellón fue vendida en remate y por muchos años se perdió el rastro de la gran estructura metálica.
En 1964 el arquitecto Mario J. Buschiazzo publicó un artículo de carácter histórico acerca del Pabellón y en 1988 Bonifacio del Carril volvió sobre el tema. No obstante, las investigaciones más profundas fueron realizadas por Olga Vitali, quién, finalmente en 1998 pudo ubicar en un terreno del barrio e Mataderos un tramo de la estructura original, convertido en galpón de una herrería. Al final este prestigioso edificio, símbolo de un momento del país y del mundo como tantos otros, desapareció en forma silenciosa.

 

 


IMPORTANTE

que sucedió en el país en 1890 ?

  En 1890, la reducción de los ingresos fiscales, el incremento de los gastos y las crecientes obligaciones de la deuda externa generaron un crack que sumió a la estructura económica del país en un caos. Se cerraron y liquidaron numerosos bancos, incluyendo el Nacional y el de la Provincia de Buenos Aires, quebraron las casas comerciales y se paralizaron las obras públicas. El desempleo arreció, cayeron los saldos migratorios y se incrementaron los conflictos laborales. El gobierno tambaleó: Juárez Celman debió renunciar y asumió la presidencia Carlos Pellegrini.

 

 La Plaza Colón de Córdoba esta concebida como jardín botánico y está ornamentada con estatuas y columnas que integraron el Pabellón Argentino en la Feria Internacional  de París de 1889. Gran fuente de fundición.
 

   Entre 1910 y 1931 el edificio del Pabellón Argentino fue sede del Museo Nacional de Bellas Artes. Hacia 1923, el Dr. Cupertino del Campo, que fue uno de los más meritorios directores de ese museo, inició una brega -que nunca logró éxito- para construir un nuevo edificio para la institución, frente a la Plaza San Martín. A tal efecto, realizaron croquis los arquitectos Martín Noel, primero, y Herrera Mac Lean y Quartini Herrera más tarde. Mucho tiempo antes, el arquitecto Julio Dormal había preparado también un proyecto de edificio monumental para el museo.



 
           

 

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