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El 14 de julio de 1889 se cumplió el primer
centenario de la toma de
Bastilla. El gobernador de Francia decidió celebrar el acontecimiento
realizando una gran exposición universal en París a la que todas las
naciones del mundo fueron invitadas.
El gobierno decidió aprovechar la oportunidad para mostrar el potencial en
materias primas y en las más variadas posibilidades de intercambio. Se
construyó con ese motivo en Buenos Aires una comisión compuesta por
destacadas personalidades para preparar el envío. Esta comisión designo
como delegado a Eugenio Cambacéres.
La primera gran dificultad que tuvo que afrontar fue obtener la
conformidad del director de la exposición para que la Argentina pudiese
presentarse con un pabellón individual. En las exposiciones anteriores los
países latinoamericanos habían compartido los pabellones. La solicitud
había sido resuelta en forma favorable. Cambacéres pidió entonces la
concesión de 6.000 metros cuadrados para levantar el pabellón en uno de
los mejores lugares de la exposición, cerca de la torre Eiffel que se
disponía a erigir el gobierno de Francia. En definitiva, el director
concedió una extensión de 1.600 metros cuadrados. La comisión aprobó lo
actuado con tres condiciones (1- que el pabellón tuviese un primer piso
agregado con lo cual la superficie total utilizable seria de 3.000 metros.
(2- que fuese de hierro y desarmable para que fuera transportado a Buenos
Aires finalizada la exposición. ( 3-que el costo de la realización no
supere un millón de pesos argentinos de la época.
La presentación argentina
reflejaba el progreso del país tanto en lo industrial (cereales, maderas, lanas,
cueros, mármoles, vinos, carnes congeladas, etc.) como en lo urbanístico (la
maqueta de la ciudad de La Plata) e incluso en lo educativo: allí estaban las
grandes fotos de Samuel Boote de las cincuenta escuelas públicas monumentales
del Consejo Nacional de Educación, materialización arquitectónica de la ley
1420.
Terminada la exposición, la situación política de la Argentina había
variado. La crisis de
1890 provocó la caída del presidente Juárez Celman.
Pese al proyecto original de su traslado a Buenos Aires, el Gobierno
Nacional dispuso su venta, dada la difícil situación económica del país. A
tal efecto llamó a licitación, con el propósito de realizar la
adjudicación el 14 de enero de 1890. La venta sería separada en 8 lotes,
por lo que el Pabellón se desintegraría.
Sin embargo, el Intendente Municipal de la Ciudad de Buenos Aires,
Francisco Seeber, logró frenar el remate y ofreció al Gobierno Nacional
compartir los gastos de traslado a Buenos Aires del Pabellón. Aceptada la
propuesta, el 1º de febrero de 1890, bajo la supervisión del ingeniero
municipal, Juan B. Medici y siguiendo expresas indicaciones del arquitecto
Albert Ballú, el edificio empezó a ser desarmado.
En 1909, el museo se trasladó
al anexo del Pabellón Argentino (construido para la Exposición Internacional de
París) sobre la barranca de la
Plaza San Martín (Arenales al 600). En el año
1933, este pabellón fue demolido por la ampliación de la Plaza San Martín.
La Municipalidad cedió, en
consecuencia, la antigua
casa de Bombas de agua (hoy Av. Libertador 1473)
para instalar el Museo Nacional de Arte.
.


La Exposición Nacional de París
fue abierta al público el 6 de mayo de 1889 y el 25 de mayo la delegación
argentina hizo la inauguración propia de su pabellón.
La concurrencia a la exposición universal de 1889 fue un éxito. El
Pabellón Argentino fue premiado y considerado uno de los mejores de la
exposición. La Gran Exposición era una fantástica exhibición de los
mejores resultados de la paz, de la libertad y del espíritu de
emprendimiento, y la República Argentina estaba a la vanguardia entre los
pueblos más progresistas y exitosos de aquel tiempo.


Pabellón argentino en su ubicación original de la ciudad
de Paris en la exposición universal de 1889


el pabellón argentino en Paris, es el que se encuentra
junto a al torre Eiffel en el margen inferior derecho de la fotografía.

En 1893 fue armado e instalado frente a Plaza San Martín en las calles
Arenales entre Maipú y Florida, en el sitio donde estuvieron los cuarteles
que habían sido demolidos. La instalación del pabellón en la plaza San Martín tuvo significativas
consecuencias. La primera demostración de la importancia que comenzó a
atribuirse la plaza fue la realización en el año 1898 de una gran
exposición nacional que coincidió con la segunda presidencia del General
Roca.
A la izquierda se ve el pabellón Argentino traído desarmado desde Paris, a
principios del siglo XX y bien a la derecha el hotel Plaza.

 haga click en la imagen para ampliar (VEA
FOTOGRAFÍAS PANORÁMICAS)
En esta
foto se ve todo junto....el Pasaje Falucho, el Pabellón, Los palacios:
Paz, Ortiz Basualdo, Haedo, Etc...la plazoleta Falucho o Juvenilia, no se ve por la
arboleda.



Juan Waldorp y Cía."
asumió la tarea como concesionario municipal, facultado para la
explotación comercial del Pabellón por un plazo de 15 años. La fecha de
inauguración quedó fijada para el 14 de enero de 1894. La construcción
despertó el interés del público, ya que se trataba de un edificio muy
moderno y de gran dimensión, que venía asociado a un antecedente
prestigioso. En la bajada de Maipú se construyó otro edificio para servir
de confitería, pero el negocio fracasó y allí quedó el Pabellón Argentino,
solitario, en lo alto de la barranca, soportando las inclemencias del
tiempo". La confitería - cervecería anexa fue obra de Carlos Morra y luego
sirvió como sede de la Comisión Nacional de Bellas Artes.


El
pabellón, el plaza hotel, ni miras del edificio Kavanahg, todo muy
desolado.


1910 - El Pabellón sobre la calle Arenales al 500, sector actualmente en
medio de Plaza S. Martín. Bien a la izquierda asoma el Palacio Paz.




aun no estaba el kavanagh- se ve
la iglesia
el Santísimo Sacramento
y en el centro del predio el
monumento a San Martín.



Desde
Francia se embarcaron 6.000 bultos en la barca naval "Ushuaia", algunos de
los cuales fueron arrojados al mar en el trayecto, en medio de una
tempestad: la carga inicial pesaba 1690 toneladas. El Pabellón, desarmado,
llegó a Buenos Aires a fines de 1890.

El
pabellón Argentino en la Plaza San Martín.
La entrada del Pabellón se hallaba
en Arenales 651, entre Maipú y Florida.
Los materiales del Pabellón, por disposición general de los organizadores de la
Gran Exposición, debían ser franceses y así lo fueron. En el exterior, las
partes verticales que quedaban entre los nervios de hierro, se han rellenado con
azulejos, mosaicos, porcelanas, revestimientos de vidrio, planos o formando
ampollas salientes iluminadas de noche por la luz eléctrica, gres esmaltados,
tierras cocidas y ladrillos barnizados.


En Paris su interior
estaba poblado de objetos e imágenes alusivas a los abundantes recursos
naturales que el país ofrecía. Materias primas como carne refrigerada -una
mercancía clave que comenzaría a ser exportada hacia el mercado británico, y que
definiría las alianzas políticas y económicas de la
Argentina durante la primera mitad del
siglo XX-la máquina conservadora de carnes expuesta en el primer piso del
pabellón argentino. También se exhibían rocas, cereales, cueros y alimentos.
Esta colección de objetos articulaba un relato dirigido a un público potencial
que el Estado intentaba seducir: los inmigrantes y los inversores, necesarios
para impulsar la modernización. La muestra de recursos naturales y en particular
de alimentos probablemente intentaba producir una imagen atractiva para
capitalistas y trabajadores en búsqueda de oportunidades: la de un país rico en
recursos naturales, en especial alimentos, y hospitalario para la inmigración
europea.


En 1932
para ampliar la Plaza San Martín extendieron los jardines hasta el pie de la
barranca frente a la avenida Alem y fueron demolidas varias manzanas. En
el centro fue colocado el característico Pabellón Argentino. A la izquierda se observa el
edificio del Plaza hotel, y a la derecha el magnifico palacio de la familia Paz
que hoy es el Circulo Militar. Aun el edificio Kavanagh no había sido
construido.


A la derecha la iglesia el
Santísimo Sacramento. Hasta la creación del
Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), las exposiciones de arte en Buenos
Aires se realizaban en lugares tan disímiles como almacenes, tiendas,
bazares, ferreterías, ópticas, casas de música y negocios de todo tipo.
Luego de años de esfuerzos, el 16 de julio de 1895, se fundó el MNBA, con
163 obras, bajo la dirección del pintor y crítico de arte Eduardo
Schiaffino, en el edificio Au Bon Marché, hoy Galerías Pacífico.



En cada una de las cuatro
esquinas del Pabellón, se emplazaron grupos escultóricos de Louis Ernest Barrias,
fundidos por Thiebaut, simbolizando "La navegación" y "La agricultura", temas
duplicados; en el frente, además de un enorme sol dorado coronando en lo alto la
fachada, el portón principal estaba engalanado por otro grupo escultórico
simbolizando a "La República Argentina": obra de Jean Dominique Hugues, tenía
como figura central a una joven mujer apoyada en una vaca con alegorías de la
ganadería, la agricultura, la industria, el comercio e incluso el ferrocarril. A
ambos lados, dos mosaicos venecianos repetían algunos de estos temas.
El 12 de octubre de 1898 Roca asumió la presidencia. Cuatro días después
concurrió acompañado de sus ministros a inaugurar la exposición. La
exposición de
Bellas Artes fue inaugurada en el Pabellón Argentino el 8 de diciembre con
un discurso pronunciado por Zuberbhuler, el presidente del Ateneo.
La exposición nacional de 1898 fue una verdadera y animada feria
presentada a la manera de las tradicionales europeas con juegos y
entretenimientos de todo tipo.
La Exposición Internacional de Arte del centenario tubo directa influencia
sobre el destino del Pabellón Argentino que hasta entonces había sido
empleado como sala de exposiciones anuales y conciertos. Allí nació la
idea de utilizarlo como sede del Museo Nacional de Bellas Artes.
El museo
de Arte había sido creado el 16 de julio de 1895 en el primer piso del edificio Bon Marché
(galerías Pacifico) en la calle Florida. En 1910 este fue vendido a la empresa del
ferrocarril de Buenos Aires al Pacifico y el museo trasladado al Pabellón
Argentino donde estuvo instalado hasta 1933, cuando fue trasladado a su
actual emplazamiento.


La techumbre es de
cobre para las partes cubiertas de las cúpulas, de zinc para los grandes tramos
y de vidrio para los cimborrios y glorietas superiores. Vitraux
"La República Francesa recibe a la Argentina"


Cúpula del pabellón
Argentino. A diferencia de otros pabellones latinoamericanos, el edificio
carecía por completo de alusiones a la arquitectura española colonial y tampoco
había signos de las culturas prehispánicas, como en el caso del pabellón
mexicano, o a las culturas aborígenes americanas.

esta escultura se encuentra en avenida de los Incas Y
Zapiola

Av. San Isidro Labrador y Paroissien


otra en Villa Lugano -av. Riestra, casi Leguizamón-

Se encuentra en la Escuela Técnica Raggio
Desde un año antes, la Comisión Directiva Argentina venía recibiendo pedidos de
locales en el Pabellón: Benito Spinedi se proponía mostrar su producción de
mosaicos y chapas, J.M. Scott, velas de estearina, jabón y glicerina, B.
Dallavalle y Nervo "un muestrario de molduras para muebles y trabajos de
carpintería de maderas del país hechos a máquina de vapor
", los Talleres de Casa Amarilla, una noria y "una caja de fierro",
Honorio Carreras, "un aparato Relee-Telefónico de su invención", Jacobo Peuser,
libros en blanco, encuadernados, de su producción.
Acompañaban la muestra álbumes de fotos de la ciudad de Buenos Aires , de las
Provincias, de las fábricas, estancias y edificios públicos, como los de Witcomb,
publicaciones como la "Historia General de la Colonización de la República
Argentina" de Alejo Peyret y mucha otra documentación.


Las cuatro fachadas del
Pabellón estaban también ornamentadas con grandes escudos argentinos realizados
en cerámica policromada, sobre bocetos del escultor Dupuis. En el interior
estaban presentes los retratos en vidrio coloreado de próceres argentinos como
San Martín, Moreno, Belgrano, Rivadavia, Urquiza, Sarmiento y otras figuras
representativas de la Argentina.
Sobre Av. San Isidro, Av. García del
Río y Av. de los Incas se pueden observar las esculturas que le pertenecieron.
En Villa Lugano
Av. Riestra y Martiniano
Leguizamón se destaca el grupo escultórico y mástil La Agricultura,
perteneciente al pabellón argentino de la Exposición Universal de París de
1889, obra del escultor E. Barriás (fundición Thiebaut Freres Hnos).


La obra
que fue dirigida por el ingeniero holandés Juan Waldorp y se completó en
1893. Allí se mantuvo hasta el año 1934.
Era
un artefacto de gran tamaño, de vidrio y metal, profusamente ornamentado cuyas
diferentes partes han sido atornilladas ahora, para ser clavadas unas a otras
invariablemente más tarde. Esta armadura de hierro, provista de adornos de
fundición y de molduras donde quiera que la necesidad de colocar esculturas o de
disponer partes salientes se ha dejado sentir, descansa sobre cimientos de
piedra y sótanos enlazados entre sí por medio de arcos de ladrillo.
El Pabellón
Argentino fue demolido para posibilitar la ampliación de la Plaza San Martín y
crear un gran espacio verde.
El edificio tenía dos plantas y los interiores también estaban profusamente
ornamentados y tenían un gran colorido y luminosidad. Un gran vitral realizado
por E. Oudinot sobre bocetos de Charles Toché representaba a "La República
Francesa recibiendo a la República Argentina en la Exposición"; entre las muchas
figuras de fantasía no faltaron las que tomaban como modelos artísticos a dos
personas que habían posado para favorecer la inspiración del autor: nada menos
que el propio Dr. Carlos Pellegrini y el arquitecto Albert Ballú.


1934 - Todo ha cambiado. Se amplió
la Plaza y desapareció el Pabellón. El edificio Kavanagh fue
inaugurado el 3 de enero de 1936, obra de los arquitectos Sánchez, Lagos y De la
Fuente.
El Pabellón perdido
En 1932 comenzaron los trabajos de ensanche de la Plaza San Martín,
demoliéndose las fincas ubicadas sobre la barranca, entre la calle
Arenales y la Avenida del Libertador. En el transcurso de las obras, en
1934, el Pabellón fue desarmado nuevamente y los grupos escultóricos que
lo integraban fueron dispersados por la ciudad. Por entonces, en pleno
fervor modernizador, la demolición del Pabellón fue vendida en remate y
por muchos años se perdió el rastro de la gran estructura metálica.
En 1964 el arquitecto Mario J. Buschiazzo publicó un artículo de carácter
histórico acerca del Pabellón y en 1988 Bonifacio del Carril volvió sobre
el tema. No obstante, las investigaciones más profundas fueron realizadas
por Olga Vitali, quién, finalmente en 1998 pudo ubicar en un terreno del
barrio e Mataderos un tramo de la estructura original, convertido en
galpón de una herrería. Al final este prestigioso edificio, símbolo de un
momento del país y del mundo como tantos otros, desapareció en forma
silenciosa.

IMPORTANTE
que sucedió en el
país en 1890 ?
En
1890, la reducción de los ingresos fiscales, el incremento de los gastos y
las crecientes obligaciones de la deuda externa generaron un crack que sumió
a la estructura económica del país en un caos. Se cerraron y liquidaron
numerosos bancos, incluyendo el Nacional y el de la Provincia de Buenos
Aires, quebraron las casas comerciales y se paralizaron las obras públicas.
El desempleo arreció, cayeron los saldos migratorios y se incrementaron los
conflictos laborales. El gobierno tambaleó: Juárez Celman debió renunciar y
asumió la presidencia Carlos Pellegrini.
La Plaza Colón de Córdoba esta concebida como jardín botánico y está ornamentada
con estatuas y columnas que integraron el Pabellón Argentino en la Feria
Internacional de París de 1889. Gran fuente de fundición.
Entre
1910 y 1931 el edificio del Pabellón Argentino fue sede del Museo Nacional de
Bellas Artes. Hacia 1923, el Dr. Cupertino del Campo, que fue uno de los más
meritorios directores de ese museo, inició una brega -que nunca logró éxito-
para construir un nuevo edificio para la institución, frente a la Plaza San
Martín. A tal efecto, realizaron croquis los arquitectos Martín Noel, primero, y
Herrera Mac Lean y Quartini Herrera más tarde. Mucho tiempo antes, el arquitecto
Julio Dormal había preparado también un proyecto de edificio monumental para el
museo.

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